La importancia de gestionar tus emociones

como gestionar emociones

Antes de empezar a contarte, quiero que te hagas estas tres preguntas: ¿Soy capaz de responder con calma cuando me enfrento a situaciones difíciles o adversas de mi vida? ¿Puedo no hacer caso a los pensamientos que me nublan el juicio en una situación que me produce miedo o ansiedad? ¿Soy capaz de dejar enfriar mi enfado antes de actuar?

Si has respondido que sí a estas preguntas enhorabuena tienes un buen autocontrol y temple antes las situaciones que no te gustan pero, si estás aquí, es posible que hayas respondido que NO y eso quiere decir que tiendes a actuar por impulso, que sueles reaccionar en lugar de responder, que tomas decisiones dominado por intensas emociones y eso no suele llevarte a tomar muy buenas decisiones.

En muchas ocasiones, las personas actuamos sin reflexionar, totalmente secuestrados por nuestra amígdala que es la parte de nuestro cerebro encargada de mostrar nuestras emociones, y hace que sintamos emociones desproporcionadas, intensas y súbitas.

Muchos situaciones problemáticas en el ámbito personal, familiar ó laboral podrías evitarlas aprendiendo a autogestionarte emocionalmente. Me gustaría que reflexiones conmigo:

  • ¿Cuántas discusiones absurdas tienes por reaccionar de manera impulsiva y sin pensar?
  • ¿Cuántos errores cometes por actuar con antes de tiempo, sin reflexionar acerca de lo que estás haciendo?
  • ¿Cuántas veces has dicho algo guiado por el enfado y después te has arrepentido?
  • ¿En cuántas ocasiones has actuado cegado/a por tus emociones y te has equivocado?

Quiero que hagas memoria de todas esas veces en las que has actuado por impulso, se te han descontrolado tus emociones y sentimientos, y ha aparecido la ira, el miedo, el enfado o los celos. No te mientas, ¿A qué te ha llevado este comportamiento?

Creo que no me equivoco si te digo, que todos en algún momento hemos perdido el control de nuestras emociones. Y seguro, que tras esta mala conducta te has arrepentido y te has dado cuenta de que no vale la pena reaccionar así. Por eso estamos aquí, para aprender a gestionar tus emociones porque es un tema de vital importancia.

Igual te estás preguntando; ¿Amparo por qué es tan importante conocer, comprender y manejar mis emociones? La respuesta es muy clara: porque te influyen y en muchas ocasiones te dominan. Por si no lo sabías, aprender a regularnos emocionalmente empieza sobre los 4 años y es una de las tareas evolutivas más difíciles a las que todos nos enfrentamos durante nuestro desarrollo madurativo, con mayor o menor éxito.

¿Por qué es importante gestionar nuestras emociones?

Igual aún eres de los que piensa que tus emociones no influyen en tu salud física. Una de las principales causas por las que enfermas tanto a nivel físico como psicológico es por la inhabilidad para gestionar tus emociones. De sobra es conocida, la repercusión negativa que tiene no expresar lo que sientes y no canalizar de manera adecuada tus emociones.

Es necesario que encuentres tu mecanismo que te permita, por una parte expresar lo que sientes para no somatizar o acumular y también conseguir encontrar tu fórmula para expresar tus emociones a los demás para que te entiendan y sepan qué es lo que necesitas, en lugar de perjudicar la relación y alejarte de ellos.

Puede que seas de los que piensa que hablar claro y directo es la clave, sin embargo, sino lo haces de la forma adecuada (siendo asertivo) eso no es así.

Con tu autocontrol emocional estarás mejorando tu inteligencia emocional que es vital para adaptarte mejor a la vida y sentirte más satisfecho/a con ella.

Como dice Daniel Goleman, psicólogo y padre de la inteligencia emocional, “La habilidad de hacer una pausa y no actuar ante el primer impulso, se ha vuelto un aprendizaje crucial en la vida diaria”.

En el ámbito de la inteligencia emocional cuando hablamos de la necesidad de que aprendas a gestionar tus emociones, me refiero sobre todo a las emociones más inhabilitantes y estresantes. No a todas las emociones en general. Entendiendo que las emociones positivas como la alegría o el amor, son emociones que enriquecen tu vida.

La sociedad del impulso

Cómo ya hablábamos en nuestro artículo sobre la impaciencia, la sociedad actual es una sociedad rápida, caótica y frenética, siempre en movimiento y acción. Qué bien podría recibir el nombre de la sociedad del impulso.

En ella prima el producir, hacer, actuar, correr, pasar a la acción haciendo “cualquier cosa”; en lugar de parar y actuar con calma y reflexión. En muchas ocasiones parece que actuar rápido es una virtud, y esto solo es verdad en situaciones muy críticas y concretas. Y por supuesto, sobra decir que siempre que la acción sea la correcta.

Estas inmerso/a en este estilo de vida rápido y sin reflexión, que en muchas ocasiones las personas se acostumbran a vivir en piloto automático, con la inercia del momento, llevando a cabo acciones que pueden ser incluso muy negativas para ellos mismos (para su salud, su familia, su economía, sus relaciones, etc.) o para el mundo en general, que simplemente parar y reflexionar antes de actuar.

Y mi pregunta es ¿De qué te sirve la acción sino hay reflexión? ¿Esas acciones y reacciones impulsivas realmente te llevan a resultados positivos en algún momento?

En mi humilde opinión, cuando te sumerges en este estilo de vida automático de esta sociedad, donde todo el mundo va estresado y cansado, de aquí para allá, absortos en pantallas, sin reflexionar, dominados por los estímulos externos; teniendo momentos de descontrol de tus emociones y sentimientos, donde reaccionas de manera instintiva a los acontecimientos que te suceden, en lugar de responder desde la tranquilidad y la reflexión. La mezcla es explosiva.

Ejemplos de manejo de emociones

A continuación vas a ver algunos ejemplos sobre cómo debemos gestionar nuestras emociones:

  • Carmen se encuentra muy enfadada y llena de ira porque en el trabajo le han tratado mal. Al llegar a su casa, ante una pregunta de su pareja acerca de un asunto que deben solucionar, estalla. Empieza a hablarle mal y a reprocharle que «todo lo tiene que hacer ella» volcando todo su enfado con él cuando simplemente le había preguntado.
  • Julio ve peligrar su restaurante a causa de la crisis sanitaria que estamos viviendo. Se siente perdido y no sabe qué hacer, pero quiere hacer algo ya. En una decisión precipitada y desesperada, siguiendo lo que ha visto en otros restaurantes que parecen ser “exitosos”, pide asesoramiento a un asesor. Escoge el primer profesional que encuentra en google. Este le promete grandes resultados, y lo contrata sin verificar si esto es real o no. Tras gastarse mucho dinero en los servicios y productos de esta persona, nada mejora; pues el profesional parece que no lo era tanto. Ahora Julio se encuentra más endeudado, más perdido, y su restaurante está en una situación peor.
  • Carla se encuentra muy decepcionada con su vida y tiene la autoestima por los suelos. Al pasar al lado de una tienda ve en un escaparate un vestido que le encanta, aunque es un poco caro para su presupuesto. Casualmente, ayer vio a una chica que sigue por instagram ese mismo vestido. A Carla le parece una chica exitosa, feliz y segura de sí misma, así que decide comprarlo, pese a no ser su mejor momento económico. El siguiente fin de semana tiene una cena y decide ponérselo, pero nada cambia, sigue sintiéndose igual de decepcionada con la vida y sin seguridad en sí misma. Carla se ha dejado llevar por sus emociones; y por cómo el marketing conoce nuestras necesidades de amor, autoestima, de pertenencia, etc, y la influencia que esto tuvo en su impulsividad de comprar. Al final se encuentra en la misma situación, pero con menos dinero.
  • Raúl lleva un mes siguiendo un nuevo plan de alimentación saludable y ha conseguido mejorar mucho su salud. Pero ha discutido con su pareja, se siente triste y enfadado. Así que decide sentarse en el sofá y pegarse un atracón de comida basura, para calmar sus emociones, ya que, «todo le da igual». Durante toda la tarde come desproporcionadamente para calmar su ansiedad, con la ilusión de que eso le hará sentirse mejor. Al finalizar el día, se siente culpable. Su problema de pareja sigue igual, ha fallado en su plan de mejorar su salud y se ha dado un atracón emocional.
  • Sebastián está padeciendo un fuerte pico de estrés y ansiedad, se encuentra muy preocupado por su futuro. Esto le genera una gran tensión interna, se siente sobrepasado, y necesita soltar toda esa ansiedad que está acumulando. En lugar de observarse, ser consciente de lo que le ocurre, y aprender alguna técnica para autoregularse o calmar estas emociones, explota. Y vierte toda esa tensión en forma de gritos sobre su madre.

Todas estas situaciones tienen un factor común, podrían evitarse o mejorarse a través de la autorregulación emocional. Simplemente trabajando en tu autoconocimiento y encontrando un lugar para la pausa, la calma y la reflexión.

¿Cómo podemos fortalecer y regular nuestras emociones?

Lo primero que quiero decirte es que si quieres, vas a conseguir aprender a regular tus pensamientos y emociones. Vas a poder empezar a actuar desde la calma y la reflexión, para así sentir que tienes más control sobre las cosas que te pasan.

Mantener la serenidad pese a las circunstancias que te rodean es posible, pero además es lo más inteligente, adaptativo y productivo que puedes hacer.

Aunque a veces no lo creas, siempre puedes elegir cómo quieres actuar, si quieres dejarte llevar por tus emociones e impulsos o serenarte para actuar desde la calma y el autocontrol.

Ya lo decía Viktor Frankl, psiquiatra, superviviente de Auswitch y escritor del libro “El hombre en busca de sentido”; “Entre el estímulo de la realidad, y la respuesta de un individuo, existe la libertad de elegir cómo responder. La libertad última de un individuo”

De hecho desde el ámbito de la inteligencia emocional, se relaciona la capacidad de gestionar un impulso con la madurez emocional de una persona. Es decir, cuanto más difícil te sea controlar tus impulsos, más infantil es tu actitud.

Aprender a mantenerte sereno/a en situaciones difíciles o estresantes es el mayor control sobre ti que puedes tener. Y aprender a gestionar tus emociones nos ayuda a conseguirlo.

Para conseguir autorregularte emocionalmente, lo primero es que aprendas a observar tus pensamientos y emociones, parando; dándote el tiempo, el espacio y el permiso que necesites para calmar tus emociones y serenar tu interior. Cuando tomas la decisión de esperar y enfrías tus sentimientos, piensas con mayor claridad, y de esta manera logras tomar mejores decisiones.

Técnicas de control emocional para conseguir parar y calmarte:

gestionar emociones con meditacion

  1. Llama o queda con alguna persona de tu confianza. Exteriorizar tus sentimientos y pensamientos con una persona de confianza, te ayudará a canalizar lo que sientes y además te dará un feedback, que puede ser para ti positivo, constructivo o revelador que te haga ver las cosas de manera distinta.
  2. Toma distancia física y mental de la situación, yéndote del lugar de conflicto durante un rato.
  3. Escribe lo que sientes, volcar tus sentimientos y pensamientos en un papel, por ejemplo, en un diario emocional. Una vez calmado/a puedes intentar hacer algunos ejercicios de escritura que pueden serte de utilidad, como por ejemplo: explicar por escrito la situación de manera más objetiva, reflexionar y escribir sobre las diferentes alternativas que podrías hacer la próxima vez que te encuentres en esa situación, escribir los pros y los contras de la decisión tomada o redactar de forma objetiva lo ocurrido, como si la historia le estuviese sucediendo a otra persona.
  4. Sal a pasear, te ayudará a calmarte, serenar tu mente y tus emociones. También es muy positivo practicar otro tipo de actividad física que te guste (como por ejemplo, salir a correr, bailar, o incluso limpiar). Tras hacer una actividad física, te sentirás más relajado/a y sereno/a, y de esta manera podrás pensar con más claridad.
  5. Realiza algún ejercicio de meditación, algún ejercicio de atención plena  o simplemente disfrutar del silencio o céntrate en algún ruido de tu entorno. Todas estas prácticas te sirven para disminuir el estrés y la ansiedad, para serenar e interrumpir el flujo de pensamientos que retroalimentan tus emociones, y para conectar con tu calma interior.

Estas actividades te servirán para tomar distancia de la situación, pensar con mayor claridad y volver a tu estado óptimo de equilibrio. Esto hará que seas capaz de actuar con serenidad, objetividad y asertividad, en pro de la mejor solución posible a la situación.

Ante un problema o dificultad puedes elegir equilibrar tus emociones, puedes esperar a encontrar la acción correcta, puedes aprender a actuar desde el sosiego y la reflexión o desde la impulsividad y el descontrol.  En mi opinión, si todos los seres humanos de este planeta aprendiéramos a hacerlo, estoy segura de que el mundo sería un lugar mucho mejor.

Personalmente  cuando no se qué hacer, cuando me veo sobrepasada por las circunstancias o cegada por la emociones, recuerdo la frase: «Esto también pasará». Pertenece a la fábula «El anillo del rey» que puedes escucharla en nuestro canal de youtube.

Con esta frase, me hago consciente de que quizás lo mejor que puedo hacer es parar, calmar mis emociones, serenar mis pensamientos, autoobservarme y reflexionar acerca de la situación. Para desde la calma encontrar la respuesta más acertada que en este momento puedo ofrecer.

Me gustaría invitarte a que pruebes a hacer lo mismo. A que la próxima vez que te sientas tentando/a a actuar por impulso, a tomar decisiones guiado/a por intensas emociones, te des el permiso de parar, respirar y tomar distancia de la situación.

Recuerda que siempre puedes elegir y esperar a que tus emociones se calmen y a que tus aguas internas vuelvan a su cauce, antes de actuar. Recuerda que en la pausa y la reflexión podrás encontrar la mejor solución y que todo pasará. Recuerda que eres libre para elegir la actitud con la que respondes a lo que te pasa.

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