La impaciencia: Ansiedad por esperar

ansiedad o impaciencia
Foto original stockking

La ansiedad es una emoción que como todo el mundo habrás experimentado en algún momento y que ayuda a que tu organismo se preparare para hacer alguna cosa importante. La ansiedad genera una reacción psicofisiológica de activación intensa del sistema nervioso central y de todo el organismo. Aparece cuando tienes que responder ante una situación que demanda un esfuerzo intenso o sostenido y sirve para activar y hacer frente a una amenaza o peligro que está ocurriendo en ese mismo momento que puede pasar en el futuro.

Por lo tanto, la ansiedad provoca cambios en diferentes sistemas del cuerpo (activándolos) que te preparan para actuar y te ayudan a responder de manera rápida y aumentando las probabilidades de sobrevivir.

La ansiedad es una reacción normal y, aunque no lo creas, saludable en la mayoría de casos. Por ejemplo, cuando afrontas una entrevista de trabajo o un examen puede ser muy útil porque te pone en “alerta”. Puede que notes algunas sensaciones físicas como que el corazón va más rápido o que tienes la boca seca, y estas sensaciones van disminuyendo a lo largo de la entrevista o del examen. En este caso estamos hablando de una ansiedad adaptativa, adecuada y que te va a ayudar a estar en eso «en cuerpo y alma».

Ahora, si mucho antes de la entrevista o del examen ya notas esas sensaciones y tienes  pensamientos catastróficos como que el entrevistador va a ser muy duro o que no vas a ser capaz de responder a las preguntas, esto ya sería ansiedad desadaptativa.

Con este texto pretendo que normalices el hecho de sentir ansiedad, ya que, es una emoción normal pero también quiero que identifiques cuando la generas tú de manera irracional y que aprendas a aceptarla y gestionarla.

¿Qué es la impaciencia en psicología?

La impaciencia se define como la falta de paciencia o que se carece de paciencia. Es decir, una persona impaciente no tiene la habilidad o la suficiente capacidad emocional para saber esperar un acontecimiento sin ponerse nerviosa ni la habilidad de llevar a cabo tareas minuciosas y lentas que requieren mucha calma para su desempeño.

Ejemplo de impaciencia

Ejemplo de persona impaciente: “Soy una persona muy impaciente, odio esperar a que me atiendan cuando llamo a algún negocio», «Estoy esperando a un ascenso y la espera me está matando, no puedo esperar más», «Lo paso fatal cuando compro algo online ya que me sienta fatal la espera hasta que me llega el producto a mi casa odio esperar»,  etc..

¿Cómo gestionar la paciencia y la ansiedad?

Vives en un mundo en el que todo lo que se quiere o crees que necesitas, lo tienes ya. Esto hace que, confundas el deseo con la necesidad, y que al no ver satisfechas tus necesidades al instante te genere un desasosiego que, en ocasiones, es insoportable. Estas sensaciones son desagradables y quieres eliminarlas a toda costa, tomando decisiones rápidas que eliminen esa incertidumbre de si alguna vez pasará o no lo que quieres.

Y entonces, aparece otro deseo o necesidad, que puede ser realmente tuyo o heredado por la sociedad en la que vives, pero que de nuevo te hace sentir ansiedad por necesitar conseguirlo ya. Para tolerar la incertidumbre tienes que entrenar la paciencia. La paciencia es la clave para saber esperar las oportunidades o dejar que se produzcan los cambios que en tu vida tienen que suceder.

Si consigues ser paciente reconocerás los beneficios que obtendrás al no querer controlarlo todo y el alivio que sentirás al aceptar el tiempo que te quede hasta conseguir el resultado.

Puede que sólo sea esperar unos días o semanas, o puede que sea un tiempo en el que vas a tener que trabajar para conseguir el resultado. Pero es importante que entrenes la capacidad de visualizar lo que conseguirás. Un indicador de tu grado de inteligencia emocional se mide por tu capacidad de esperar y ser paciente, así que vamos a mejorarla.

La impaciencia está íntimamente relacionada con tu insuficiencia para tolerar la frustración. No conseguir el resultado deseado rápidamente, en principio, no tendría por qué originarte malestar. Sin embargo, puede que te encuentres acorralado/a con la presión social y con la velocidad en la que vives. Vivimos en una sociedad que premia lo rápido en la sí o sí, debes obtener lo que quieres y cuanto antes mejor.

¿Qué provoca la impaciencia?

Lo inmediato y lo quiero todo para ya

La percepción emocional del tiempo ha estado expuesta a grandes cambios en los últimos tiempos. Hay una auténtica hipervaloración del presente. Te he recalcado mucho la idea del aquí y del ahora pero en una intención contraria a esta que obtenemos al hablar de impaciencia.

Cuando hablamos de aquí y ahora nos referimos a vivir el momento presente, lo demás ya llegará, esto fomenta la paciencia y el sosiego. Pero, para muchas personas, la ausencia de resultados inmediatos suele convertirse en fuente de angustia y malestar. Así, esta inundación de que las cosas tienen que estar o ser YA, como algo que va más rápido que aquello de lo que tenemos, solo nos llena de ansiedad.

Los conceptos de mediano y largo plazo puede que no los ajustes bien. Ya no le otorgas mucho valor a los procesos y en cambio sí a los resultados. Hay prisa en todo, porqué también se ha popularizado la idea de que el tiempo «es oro» y que no se puede “perder”. Así, el tiempo ha ganado un valor total como un indicador de competitividad.

Hasta hace no muchos años en nuestro país y en muchos países del mundo, la demora no tenía una connotación tan negativa. Se aceptaba como un hecho natural, especialmente para algunas tareas relacionados con la creatividad. Se asumía que hay procesos que necesitan más tiempo que otros y por eso se dejaban fluir sin presionar.

Hoy en día esto es casi imposible. Por eso estamos rodeados de publicidad que te promete ser mejor en menos tiempo.  Muchos te prometen la técnica, el método o el atajo que te llevará más rápidamente al destino que te has marcado.

Te suena…adelagaza 5 kilos en 10 días, escribe tu libro en 60 días, lee un libro en 1 día…

La irritación y la impulsividad de los impacientes

La impaciencia es ese saco en el que vas acumulando  tensión. Vas tensando la tela del fondo hasta que llegue un momento en el que se romperá

También es posible, que si eres impaciente, actúes de manera impulsiva.  Tu obsesión por la rapidez se convierte en una necesidad de actuar con rápidamente en todo. Es frecuente que no te detengas a pensar en qué hacer, en qué decir o cómo decirlo. Lo tuyo es reaccionar, aunque después tengas que recular.

¿Cuáles son las consecuencias de la impaciencia?

No saber qué quieres realmente y no saber esperar el momento adecuado te lleva a aumentar las posibilidades de tomar malas decisiones que te generan insatisfacción y sentimiento de tener que estar siempre persiguiendo un objetivo sin descanso.

  • Te desconecta del presente, no permitiéndote disfrutar de lo que tienes y desvalorizando las oportunidades pequeñas y grandes que surgen cada día.
  • Te genera ansiedad al no poder convivir con la incertidumbre que es inevitable.
  • Te hace estar más irritable y con más miedos.

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