Como ser fuerte mentalmente: Claves para mejorar la fortaleza emocional

fortaleza emocional

¿Qué es la fortaleza emocional?

Cuando nos referimos a fortaleza emocional, no quiere decir tener que aguantar todo lo que me echen, o que me den igual las cosas. La fortaleza emocional es la capacidad con la que vamos a adaptarnos al medio, y que recursos y estrategias voy a poner en marcha para protegerme ante los cambios y la incertidumbre de la vida.

Al igual que la fortaleza física es un protector de nuestra salud física, la fortaleza emocional actuará como factor protector de nuestra salud mental, y nos ayudará a tomar mejores decisiones, adaptarnos a los cambios que vengan, poder ser más resiliente ante situaciones adversas… Ya que nos ayudará a enfrentarnos a nuestros miedos, a nuestros pensamientos limitantes, y en consecuencia a sentirnos más capaces y satisfechos.

Durante mucho tiempo se ha relacionado el ser más fuerte emocionalmente con personas que no lloran, que parece que nada les afecta, que no se enfadan nunca… Pero pensar que ser emocionalmente fuerte es algo tan simple como tener la capacidad de no mostrar nuestras emociones y conseguir que las adversidades de la vida no me afecten, es una creencia totalmente limitante, ya que con esto simplemente estamos reprimiendo o evitando nuestras emociones, lo que nos acabará afectando a largo plazo, y nos impide la posibilidad de entrenar nuestra fortaleza emocional de la manera adecuada y de desarrollar nuestras habilidades para ello.

Por lo que, el ser más fuerte emocionalmente no implica dejar de sentir emociones desagradables, ni que no vaya a pasar por momentos o situaciones complicadas, pero si que me será más fácil gestionar estas emociones y saber cómo ayudarme y acompañarme en estos momentos.

Todos podemos pasar por momentos difíciles, y que se nos presenten emociones como la tristeza, el enfado, podemos también experimentar cierto grado de ansiedad, tener dudas, sentirnos vulnerables o con miedo. Todo esto es natural, y éstas manifestaciones emocionales son propias de la condición humana. Sin embargo, cuando lo percibimos como estados transitorios, nos ayudan a hacer una pausa para reevaluar nuestras opciones, ver los recursos de los que disponemos y diseñar acciones para gestionarlas, esto nos ayudará a adaptarnos y crear resiliencia.

Diferencia entre fuerza mental y emocional

La fortaleza mental tiene relación con hacia dónde enfoco mis pensamientos, si ante una situación comienzo a anticiparme y ponerme en lo peor, a centrarme en los aspectos negativos, a pensar que no puedo hacer nada… o si bien intento ver de una manera más realista como es la situación, teniendo en cuenta toda la información objetiva y viendo las diferentes acciones que puedo llevar a cabo.

Esta manera que tenga de interpretar la realidad también influirá en las emociones que me genere la situación, por lo que al final la fortaleza mental y emocional están muy ligadas y van de la mano.

Por ejemplo, si me acaban de despedir del trabajo, puedo generar pensamiento del tipo “nunca encontraré otro trabajo”, “soy lo peor”, “esto me va a hundir”, “me han despedido porque no valgo para nada”, etc. Con estos pensamientos pueden aparecer emociones muy intensas como tristeza, desesperanza, desmotivación, abatimiento… y estas emociones pueden llevarme a conductas como quejarme, no movilizarme a buscar algo porque creo que no lo conseguiré… Si ante la misma situación enfoco mis pensamientos hacia “que pena que me hayan despedido, pero a ver si puedo encontrar algo mejor”, “soy capaz de conseguir otro trabajo”, etc. Probablemente siga apareciendo la emoción de la tristeza, pero vendrá acompañada también de esperanza y motivación, lo cual me movilizará a ponerme a buscar trabajo, haciendo mucho más probable en este caso que lo encuentre que en el primer ejemplo.

¿Cómo ser más fuerte mental y emocionalmente?

Aunque una parte de nuestra fortaleza mental y emocional viene determinada por herencia y por los aprendizajes que hemos ido haciendo a lo largo de nuestra vida, todos tenemos la capacidad de desarrollarla y potenciarla. Para ello, tenemos que hacer una ejercicio de consciencia, identificar la manera que estamos teniendo de interpretar la realidad, asumir la parte de responsabilidad que tengo sobre las cosas que me pasan, así como ver las acciones que puedo tomar al respecto.

Estos son algunos ejemplos que puedes llevar a cabo para desarrollar tu fortaleza mental y emocional:

  • Disponer de una mentalidad más abierta y flexible

    Te permitirá encontrar nuevas oportunidades. Cambiar y ampliar nuestro foco, ver otra perspectiva y quedarnos con la parte de aprendizaje de cada experiencia.

  • Apoyarte en las personas de confianza.

    Rodéate de personas que te inviten a crecer y que te apoyen en tus meta. Ellos será más fácil que puedan ofrecernos otros puntos de vista diferentes al que estamos viendo, y que nos ayuden a ampliar nuestra perspectiva, además de proporcionarnos también el apoyo y afecto que podemos necesitar en los momentos de dificultad.

  • Adoptar un diálogo interno más amable.

    Trátate con mayor compasión, respeto y cariño. No te exijas ser perfecto y no te machaques y te culpes cuando cometas algún error. Puedes hablarte con amabilidad a la vez que asumes tu parte de responsabilidad e intentas aprender del fallo cometido. Recuérdate también a diario tus fortalezas y tus virtudes.

  • Aceptar que hay muchas cosas que escapan de nuestro control

    Hay muchas cosas que escapan de nuestro control y que no podemos hacer nada por que sean diferentes.

  • No compararte con los demás

    Al final cada uno tiene un contexto y unas circunstancias diferentes, el compararnos teniendo en cuenta solo un aspecto de nuestra vida nos llevara a los celos, la envidia, el resentimiento… y nos quitará mucha energía. Céntrate en lo que tienes tu, en los cambios que puedes hacer tu para moverte hacia lo que quieres conseguir.

  • Practicar la meditación y atención plena

    Te ayudara a entrenar tu atención, y aumentar tu capacidad de estar atento a lo que sucede en el momento presente con mayor apertura y aceptación, sin dejarte arrastrar tanto por los pensamientos, y poniendo el foco en el presente, y no tanto en el pasado o el futuro.

  • Realizar ejercicio físico

    Elige con el que te sientas más cómodo y mejor se ajuste a tus horarios. Practicarlo con regularidad aumenta la secreción de dopamina, serotonina y endorfinas, hormonas que aumentan los estados de bienestar, obteniendo con ello recompensas a nivel fisiológico y cognitivo.

  • Realizar actividades que te resulten placenteras y gratificantes

    Con esto generaras emociones agradables, que aumentaran tu bienestar emocional y mental.

¿Cómo es una persona débil emocionalmente?

Cuando ante un suceso de la vida ante el que la persona podría responder y gestionarse de manera efectiva, actúa de forma desorganizada y paralizante, y en consecuencia aumentando o manteniendo su sufrimiento y malestar.

Por ejemplo, si siento ansiedad ante una entrevista de trabajo, y dejo que este miedo me paralice y acabo evitando acudir a la entrevista.

Esto afectará a mi manera de relacionarme con los demás, conmigo mismo, y en mi forma de interpretar las situaciones, produciendo un gran sufrimiento emocional, y llevándome a evitar o procrastinar para enmascarar el problema, y así ir limitando muchas áreas de la vida.

La persona no se verá capaz de muchas cosas, creyendo que no esta a la altura de muchos de los retos que se le presentan a diario, negándose experiencias que le podrían ser beneficiosas y convenientes para su bienestar y desarrollo personal.

¿Cómo saber si soy fuerte emocionalmente?

Una persona emocionalmente fuerte:

  • Se valida a sí misma, sabe que sus ideas y opiniones son validas y adecuadas, y no depende tanto de lo que piensen los demás, por lo que no son fácilmente influenciables. Esto no quiere decir que no puedan tener en cuenta la opinión de los demás, y preguntarles a sus seres queridos, pero no dejan que estos tomen el control de su vida.
  • Acepta que no tiene que gustar a todo el mundo, y no siente tanto miedo al rechazo. No dice que si a todo por agradar, o por miedo a ser rechazada o no gustar.
  • Se conoce y acepta como es, reconoce sus fortalezas y debilidades.
  • Tiene un gran autoconocimiento, y tiene más claras sus prioridades y valores, y actúa en consecuencia
  • Ve a los demás como iguales, respeta y valora a los demás tanto como desea ser valorada y respetada. No percibe a los otros como rivales, ni ve todo como un ataque, asume su parte de responsabilidad en las relaciones.
  • Es más fácil que desarrolle vínculos sanos y fuertes en sus relaciones
  • Estas abiertos a aprender, explorar… Realizan cambios en su vida con mayor facilidad, porque los ven como una oportunidad para crecer, aprender y desarrollarse personalmente.

Test fortaleza emocional

El siguiente cuestionario es únicamente de carácter orientativo y NO pretende ser un cuestionario clínico. No obstante, puede ser útil para valorar si eres una persona fuerte mentalmente y el nivel de tu fortaleza mental y emocional.

Recuerda que siempre puedes contar con la ayuda de las especialistas de nuestro gabinete psicológico para guiarte y acompañarte en cualquier aspecto psicológico que interfiera en tu día a día.

1. 
Ante un error soy capaz de revisar y reflexionar que ha salido mal y trazo un plan de mejora

2. 
En una situación nueva, analizo la situación e intento adaptarme poco a poco a la novedad

3. 
No dejo que el miedo me frene o me paralice en los retos que quiero conseguir

4. 
No reprimo lo que siento, sino que lo reconozco y lo acepto, y veo que puedo hacer con ello

5. 
Cuando algo me ha enfadado, lo expreso al otro entendiendo su postura y que el pueda entender la mía

6. 
Puedo tener algunos altibajos, pero no siento que mis emociones me desbordan y que no se como controlarlas

7. 
Veo las dificultades que me aparecen en la vida como una oportunidad para crecer

8. 
Cuando tengo que hacer algo no suelo anticiparme pensando ya que va a salir mal

9. 
Cuando me propongo algo confió en que si me esfuerzo lo puedo acabar consiguiendo

10. 
Cuando una situación me produce malestar, analizo que opciones tengo y busco soluciones

11. 
Tomo las decisiones teniendo en cuenta que es lo que necesito y lo que me vendrá mejor, y no por complacer o agradar a otros

12. 
Entiendo que hay cosas que no dependen de mi y que escapan de mi control, y no intento controlarlas o resistirme a que sean así

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