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Trastornos de ansiedad en niños

trastornos ansiedad en niños

La ansiedad es una emoción que nos afecta a todos y la experimentamos prácticamente a diario. Es normal sentirse ansioso, pero la ansiedad cuando fluctúa de niveles muy bajos a niveles muy altos, el rendimiento social, personal y académico del niño pueden verse afectados significativamente. En niveles moderados, la ansiedad es buena, porque aumenta su atención al peligro o les mantiene alerta cuando necesitan rendir en algo de mejor forma como ante un examen o cuando van a actuar en una obra de teatro. La ansiedad puede surgir de circunstancias reales o imaginarias. Por ejemplo, nuestro hijo puede sentirse ansioso por un examen (real) o puede estar demasiado preocupado por creer que hay un monstruo en su armario (imaginaria).

Los miedos constituyen un factor casi constante en el transcurso del desarrollo de los niños. La aparición de la ansiedad en ellos, lejos de constituir un rasgo patológico o problemático, indica una evolución en la que podemos observar la conciencia que el niño va adquiriendo acerca de su propia identidad, de sus limites y de sus herramientas.

Conforme van creciendo aparecen algunos miedos considerados normales.

¿Cuándo se convierte el miedo en un trastorno de ansiedad?

Básicamente, cuando la ansiedad afecta significativamente en el desarrollo normal de su vida, así como también cuando las manifestaciones son muy intensas. Normalmente, la mayoría de éstos miedos se resuelven espontáneamente al ir creciendo el niño. Pero si el niño tiene un miedo exagerado o desproporcionado que interfiere con su vida diaria, esto indica que hay un problema de mayor envergadura y que debemos buscar ayuda psicológica profesional.

¿Cuáles son los trastornos de ansiedad más habituales en niños?

Trastorno de ansiedad  generalizada en niños

Los niños afectados por este trastorno se encuentran preocupados por todo tipo de cosas y se sienten desbordados por la ansiedad al sentirse incapaces de controlar sus síntomas y sus pensamientos. Les ocurre por que empiezan a anticipar en su mente que van a ocurrir cosas negativas por lo que disparan la ansiedad y se encuentran incapaces de soportarlo, por ejemplo, “mis padres me van a dejar aquí sólo”, “seguro que mis amigos no me querran como amigo”, “seguro que se rompe mi juguete si juego”, “a mis padres les va a pasar algo”, etc.

Miedos en la infancia

  • Entre los 6 y 18 meses empieza el miedo a la oscuridad y a lo desconocido
  • Cerca de los 8 meses brota la angustia ante el rostro de un extraño, reacción que revela el reconocimiento y la individualización del rostro de los padres. En esta fase únicamente la presencia de una figura conocida puede calmarle.
  • En la segunda infancia (2-3 a 6-7 años), la naturaleza de los miedos es más amplia; aparecen miedos a: Animales, Ruidos fuertes, Monstruos y fantasmas
  • A partir de los 7 años se surgen miedos relacionados con el rendimiento escolar y deportivo, miedos más existenciales y el clásico miedo a la muerte.

pesadillas en niños

Diferencias entre los terrores nocturnos y las pesadillas en los niños

Las pesadillas infantiles y los terrores nocturnos se encuentran dentro de los Trastornos del Sueño del niño y concretamente en el grupo de las parasomnias.

Normalmente no constituyen trastornos graves pero sí que pueden necesitar asesoramiento o intervención psicológica por los efectos secundarios que pueden producir en el niño (miedo a dormirse, a la noche, a conciliar el sueño sólo, irritabilidad, ansiedad…).

Terrores nocturnos en niños

Los terrores nocturnos son alteraciones del sueño en las que el niño podría sentarse de repente al estar acostado, llorar, gritar, gemir, balbucear y sacudirse con los ojos abiertos, pero sin estar realmente despierto. Debido a que se encuentra en una especie de zona intermedia entre el sueño y la vigilia, no está consciente de la presencia del padre/madre si se encuentra ya a su lado en la habitación y no es probable que responda a nada de lo que le diga o haga.

Son muy alarmantes, porqué los niños pasan de forma brusca de estar profundamente dormidos a incorporarse en la cama, gritando y muy agitados. A pesar de tener los ojos abiertos, los niños no están totalmente despiertos ni responden a los estímulos externos (por ejemplo a los padres cuando les preguntan). Si llegan a despertarse tardan unos minutos y cuando lo consiguen se sienten desorientados y confusos). Al día siguiente, habitualmente, no recuerdan el episodio y, si recuerdan algo, los contenidos no son muy elaborados, sólo recuerdan algunos detalles aislados.

Pesadillas en la infancia

Se trata de uno de los trastornos más frecuentes en la infancia. A diferencia de los terrores nocturnos, una pesadilla deja al niño completamente despierto, puede recordar su sueño y a veces incluso hablar de él, y busca y se siente calmado por la presencia del familiar que acude a su habitación. Los niños tienen pesadillas durante la fase del sueño en la que se sueña (en la fase REM o de movimientos oculares rápidos), a menudo temprano de madrugada y por la mañana temprano, entre las 2 y las 6 a.m, mientras que por lo general los terrores nocturnos se producen en las primeras horas de la noche, durante el sueño en el que no se sueña.

El contenido de las pesadillas suele ser muy variado pero siempre existe un componente de peligro para la integridad física del niño. Por lo general no hacen referencia a situaciones reales (salvo en aquellos niños que han sufrido situaciones traumáticas). El episodio suele terminar con el despertar del niño, volviendo éste a un estado de plena alerta y con la sensación de miedo o ansiedad todavía presente.

Aunque las pesadillas no suelen suponer un riesgo, por sí mismas, para la salud del niño, sí que pueden producir un cierto temor a dormir, en especial, si éstas son frecuentes.
El primer episodio suele aparecer por primera vez entre los 3 y 6 años.

¿Qué puedo hacer cuando mi niño tiene pesadillas o terrores nocturnos?

Las pesadillas y los terrores nocturnos van desapareciendo a medida que los niños crecen. Lo que no es habitual es que un niño tenga pesadillas o terrores nocturnos recurrentes durante un período de tiempo prolongado. En los casos leves, que son la mayoría, los padres deben adoptar una actitud tranquila y de conocimiento del trastorno.

  • Durante los episodios simplemente tienen que vigilar que el niño no se caiga de la cama o sufra cualquier daño físico derivado de su incorporación de la cama y su estado de somnolencia (recordemos que el niño no está despierto).
  • No hablarle ni intentar despertarle.
  • Esperar a que el episodio siga su curso natural pero bajo nuestra vigilancia.
  • Si estos episodios son muy frecuentes, acude al pediatra para pedirle orientación, en algunos casos es importante la ayuda profesional pero generalmente, la mejor estrategia suele ser simplemente esperar a que remitan.

Trastorno de ansiedad por separación

Un bebé necesita tener a sus cuidadores cerca, cuando estos se alejan, a menudo, siente miedo porque depende de ellos para su supervivencia. Sin embargo, cuando el niño ha superado los dos años y siente un malestar excesivo al separarse de sus cuidadores o anticipa la separación, puede ser por varios motivos, pero uno de los más habituales es debido a que haya establecido un vínculo ansioso o inseguro con alguno de los progenitores o cuidadores principales y, esto le genera dependencia.

Un diagnóstico precoz evita problemas de depresión y fobias en la infancia, así como la probabilidad de sufrir un trastorno de pánico en la etapa adulta. Entre los 8 y 14 meses de edad, los niños experimentan miedo a menudo, cuando conocen personas nuevas o visitan nuevos lugares. Ellos reconocen a sus padres como familiares y seguros. Cuando se separan de ellos, particularmente cuando están lejos de casa, se sienten amenazados e inseguros.

ansiedad por separacion

Causas u origen

La ansiedad por la separación es una etapa normal del desarrollo. Ayudaba a nuestros antepasados a mantenerse vivos y ayuda a los niños a aprender a dominar el ambiente. Por lo general, finaliza alrededor de los 2 años de edad, cuando los niños comprenden que los padres pueden estar fuera del alcance de su vista, pero van a regresar. A esta edad, también, se presenta un deseo normal de ser más autónomos.

La resolución de la ansiedad de separación, será conseguida por los niños si consiguen seguridad y confianza en personas distintas a los padres, en su entorno y la confianza de que los padres van a volver.
Aún después de que el niño haya superado esta etapa de forma exitosa, la ansiedad de separación puede volver en períodos de estrés. La mayoría de los niños experimentan algún grado de ansiedad por la separación cuando se enfrentan a situaciones que no son familiares, en especial cuando están separados de sus padres.

Este miedo a la separación surge hacia los 8 meses de edad y acaba alrededor de los 14 meses cuando el niño empieza a entender que sus cuidadores son personas diferentes a él. En esta etapa ya tiene un estrecho lazo afectivo con ellos y todavía no comprende qué es el tiempo, así que no sabe que un cuidador puede alejarse y volver al cabo de un rato. El miedo a separarse es una fase frecuente en esta etapa de la infancia. Si el desarrollo físico y psicológico del niño es el deseable, perderá este miedo poco a poco y su ansiedad se concentrará en otras situaciones, como las personas desconocidas, los animales o la oscuridad.

Se calcula que cerca del 4% de los niños sufren ansiedad por separación. Puede ser puntual al separarse de sus cuidadores, en el primer día de colegio o si se sienten mal por algún motivo. En algunos casos, esta ansiedad propia de los bebés se mantiene durante la infancia y se convierte en un trastorno. En otras ocasiones, un niño que no sufría este problema empieza a manifestar los síntomas de malestar físico y psicológico cuando se separa de sus cuidadores o cree que se va a separar de ellos.

Síntomas de la ansiedad por separación en niños

El niño tiene miedo de que sus padres no vuelvan o de que fallezcan. Los síntomas propios de la ansiedad (agitación, palpitaciones, llantos) pueden acompañarse de depresión o tristeza. Otros síntomas físicos muy frecuentes son los temblores, los dolores de cabeza o de estómago y los vómitos.

Este trastorno es más habitual en las niñas y se desarrolla hacia los nueve años, aunque no es raro en la adolescencia. Si el inicio es tardío, los síntomas son en general más graves.
Este trastorno provoca graves problemas en distintos ámbitos de la vida del pequeño, como en el colegio o en sus relaciones con otros niños o adultos. La ansiedad por separación es una de las principales causas de absentismo escolar. Es un trastorno que no se diagnostica con tanta facilidad como otros, porque muchos padres o profesores consideran que el niño intenta librarse de algún tipo de responsabilidad, como el hecho de acudir a clase. No es infrecuente, por otro lado, que este trastorno se confunda con la fobia escolar, muy habitual entre los cinco y los doce años.

Cómo tratar la ansiedad por separación

El tratamiento cognitivo-conductual es uno de los más utilizados. El objetivo es que el niño adquiera determinadas habilidades para reconocer su ansiedad y afrontarla.

Los expertos coinciden en la importancia de detectar de forma precoz este trastorno para evitar problemas en el desarrollo psicológico del niño, ya que pueden desembocar en depresión o fobias. Si éste no se trata a tiempo, aumentan las probabilidades de sufrir otros problemas en la vida adulta, como un trastorno de pánico o agorafobia.

¿Necesita mi hijo ayuda con la ansiedad?

Responder a las siguientes preguntas puede sernos útil para decidir si nuestro niño precisa de ayuda externa profesional:

  • ¿Es la ansiedad típica para un niño o niña de su edad?
  • ¿Aparece la ansiedad en situaciones específicas o es más generalizada?
  • ¿Es un problema que está durando bastante tiempo o es reciente?
  • ¿Qué sucesos pueden estar contribuyendo a los problemas?
  • ¿Cómo se ven afectados su desarrollo personal, social y académico?

Estas preguntas te ayudarán a sopesar la magnitud del problema y valorar si necesitas una opinión profesional que lo valore con más profundidad.

hijos con ansiedad

Si la ansiedad es atípica para la edad del niño o niña, está durando demasiado tiempo, no parece mejorar, y está causando problemas importantes, entonces se recomienda hablar con un profesional, como el psicólogo escolar o acudir a un psicólogo privado, así podremos valorarlo y darte un análisis más detallado de la situación.

Tratamiento de la ansiedad en niños

Las técnicas terapéuticas que más utilizamos con niños los psicólogos ante problemas de este tipo son las mismas que las que se usan en el tratamiento de los adultos, eso sí adaptadas. Más que en aspectos conceptuales, las diferencias radican en la adaptación de las herramientas a la edad y a las características del niño. Las técnicas más frecuentes son:

  • Técnicas de exposición
  • Relajación
  • Técnicas de modelado
  • Técnicas cognitivas
  • Técnicas a través de juegos, cuentos, etc.
  • Entrevistas familiares y con la escuela

Tras leer el artículo, ¿Conoces a algún niño/a que lo haya sufrido? ¿Cómo afrontaste esta situación? ¿Te planteaste trabajarlo con algún psicólogo/a?

 

Hasta la próxima semana!!!

 

 

2 comentarios
  1. Coincido completamente contigo Killoquin, si desde pequeños se enseñaran ciertas técnicas de relajación o manejo de la ansiedad educaríamos adultos más sanos y felices. Un saludo

  2. Es muy cierto Amparo, cada vez son mas los niños no solo en el colegio, que estan asustados por su compañeros, o tambien por padres demasiado protectores. Aunque conozco profesores, y profesoras que han caminado durante mucho tiempo en la psicologia, cabe señalar que un profesor siempre tiene que tener la capacidad de enseñar, no solo enseñar si no educar. Por eso tambien estudian psicologia. Y la relajacion es algo que si desde pequeños lo enseñaran en las clases, no habria tanta ausencia en las clases, o falta de atencion.

    Los niños y las niñas son muy rebeldes cuando estan en clase, ya que muchas veces puede ser el padre o la madre, que no le prestan la debida atencion, con lo que conlleva al estres del niño/a…

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