Perfeccionismo disfuncional: Cuando el perfeccionismo se convierte en una obsesión

perfeccionismo disfuncional

Seguro que muchos de vosotros habéis escuchado muchas veces eso de… “Es muy buen trabajador, es muy perfeccionista”, “soy muy perfeccionista, quiero que todo salga muy bien”… incluso alguno de vosotros las habréis utilizado en vuestro día a día… pero no hay que confundir el perfeccionismo con ser minucioso, querer hacer las cosas bien o tener unos objetivos a los que queremos llegar.

Cuando hablamos de perfeccionismo, es importante recalcar que este rasgo de personalidad puede ser, en ocasiones, un arma de doble filo. Ya que, por una parte, nos va a permitir buscar la excelencia en aquello que hacemos y, por tanto, luchar por conseguir nuestras metas a nivel personal y también profesional; pero, por otro lado, ese afán de hacerlo todo perfecto, puede generar mucha frustración por querer conseguir unos estándares demasiado elevados o poco realistas.

¿Qué es el perfeccionismo disfuncional o tóxico?

El perfeccionismo disfuncional o tóxico hace referencia a cuando la persona busca la perfección extrema en todo lo que hace, convirtiéndose en una exigencia constante. Esto tiene como consecuencia, la incapacidad de sentirse satisfecho en el momento presente por pensar que lo que hace no es suficiente, ya que tiene la firme creencia de que podría haberlo hecho mejor.

TOC perfeccionismo: trastorno obsesivo compulsivo  del perfeccionismo

¿Cómo se llama el Síndrome de la perfección o la obsesión por la perfección?

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) del perfeccionismo es un trastorno de ansiedad en el que una persona siente una necesidad incontrolable de ser perfecta y de hacer todo de manera perfecta. A menudo, esto puede llevar a una sobrecarga de trabajo, una baja autoestima y una insatisfacción continua con uno mismo y con los demás. Es importante buscar tratamiento si se experimentan síntomas persistentes de TOC del perfeccionismo, ya que puede afectar negativamente la calidad de vida.

Relación del perfeccionismo y la autoexigencia

El perfeccionismo tóxico empieza con las propias expectativas de cómo tienen que ser las cosas. Esto nos lleva a pensamientos autoexigentes del tipo “debería”, “tengo que” … (Por ejemplo: tengo que hacerlo bien, debería haberlo hecho ya, tendría que haber actuado de otra manera…) siendo uno de los errores de pensamiento más comunes y que, además, es una gran fuente de angustia que en ocasiones nos lleva a momentos de insatisfacción o estrés.

La autoexigencia es un círculo vicioso en el que siempre aparece el miedo jugando un papel fundamental. El miedo a fracasar o a no ser suficiente, miedo a sentirme rechazado o a no ser reconocido… son algunos de los miedos que nos pueden llegar a bloquear aumentando así nuestra ansiedad, haciéndonos ver que no conseguimos nuestras metas y es ahí cuando aparece la culpa para seguir retroalimentando este bucle.

Relación del perfeccionismo con la tolerancia a la frustración

Todo el mundo el algún momento de su vida ha podido sentir frustración, es decir, ese sentimiento que se genera cuando no conseguimos aquello que queremos. Sentirnos así es algo normal, puesto que hemos puesto un esfuerzo en conseguir algo que queríamos y no lo hemos logrado y eso nos genera malestar.

El problema viene cuando las personas por norma general no tienen tolerancia a la frustración que trae consigo la desmotivación o la pérdida de confianza en uno mismo.

Las personas perfeccionistas pueden llegar a desbordarse cuando algo no les sale cómo ellos esperaban o sus resultados no coinciden con las expectativas que previamente se había creado.

¿Cuántos tipos de perfeccionismo hay?

Aunque solemos hablar del perfeccionismo como un concepto en general, existen tres tipos distintos:

  1. Perfeccionismo auto-orientado: Es un tipo de perfeccionismo orientado a uno mismo, es decir, la persona se exige a sí misma ser perfecta. Las personas que experimentan este tipo de perfeccionismo suelen ser muy duras con ellas mismas, sintiendo continuamente que sus logros no son suficientes.
  2. Perfeccionismo orientado hacía otros: En este tipo de perfeccionismo la persona exige a las personas de su entorno unos estándares demasiado altos. Además, genera unas expectativas en los demás, que si no se cumplen van a generar altos niveles de frustración e insatisfacción.
  3. Perfeccionismo socialmente prescrito: En este caso, los estándares de perfeccionismo no se los pone la persona a ella misma, si no que siente que son los demás los que se los exigen. Es decir, sienten que los demás tienen unas altas expectativas hacia ellos y que solo se quedaran satisfechas esas personas si ellos consiguen llegar a esos estándares. En estos casos, la imagen de uno mismo suele estar muy condicionada por lo que los demás piensen.

¿Qué síntomas presenta una persona perfeccionista?

A continuación, te mostramos algunas de las señales para detectar a una persona perfeccionista:

  • Dedican demasiado tiempo en corregir pequeños detalles
  • Suelen marcarse metas que son poco realistas
  • Tienen dificultad para delegar en los demás
  • Para ellos, nada es suficiente
  • Necesitan tenerlo todo planificado
  • Miedo a fracasar
  • Se centran básicamente en el resultado
  • Intolerancia a la frustración
  • Pensamientos de todo o nada

¿Por qué ser perfeccionista puede ser una debilidad?

Como hemos comentado anteriormente, el perfeccionismo puede verse como una fortaleza (que nos llevará a conseguir aquello que nos proponemos y buscar la excelencia) o como una debilidad (que nos llevará a entrar en un bucle de autoexigencias e intolerancia a la frustración).

Las personas perfeccionistas se mueven en un continuo bucle o círculo vicioso de expectativas no cumplidas y frustraciones, lo que hace que en ocasiones no sean capaces de llevar a cabo tareas de manera eficaz, llegando a convertirse la perfección en una debilidad más que en una fortaleza.

Aquí exponemos algunos ejemplos de por qué el perfeccionismo puede llegar a ser una debilidad:

  • Procrastinan el inicio de una tarea por tener la sensación de no hacerlo bien
  • Dificultades para terminar o entregar una tarea o trabajo
  • Obsesión por los detalles
  • Sentimientos de fracaso
  • Insatisfacción constante con los logros obtenidos
  • Creen que su valía personal está ligada al resultado

Cómo prevenir las conductas perfeccionistas

Una de las claves para ser feliz y sentirnos bien con nosotros mismos es encontrar el equilibrio. En este caso, encontrar la manera de equilibrar nuestro perfeccionismo y la tranquilidad mental, ya que invertimos gran parte de nuestro tiempo en responsabilidades y obligaciones y dejamos de lado, lo realmente importante.

Por ello, a continuación, te presentamos algunas pautas que puedes seguir para prevenir las conductas perfeccionistas:

  • Identifica los “debería…”, “tengo que…” … de tu diálogo interno e intenta cambiar esos pensamientos irracionales por otros pensamientos alternativos más realistas “me gustaría…” “preferiría que…”
  • Baja el nivel de autoexigencia.
  • Márcate metas u objetivos ajustados a tu realidad.
  • Toma conciencia de los resultados que te gustaría obtener y define cuál es el camino que te va a llevar a conseguirlos (para poder valorar si es realista o demasiado exigente).
  • Cuando cometas un error, piensa que es una nueva oportunidad de aprendizaje.
  • Deja que los demás te ayuden o te echen una mano. Prueba a delegar algunas actividades en los demás.
  • Céntrate en el proceso, disfruta del camino y no te centres tanto en el resultado final, ya que, “no eres lo que haces”.

TEST: Perfeccionismo tóxico

¿Sufres perfeccionismo tóxico? Un sencillo test para conocerte mejor

El siguiente cuestionario es únicamente de carácter orientativo y NO pretende ser un cuestionario clínico. No obstante, puede ser útil para valorar si eres una persona perfeccionista disfuncional.

Recuerda que siempre puedes contar con la ayuda de las especialistas de nuestro gabinete psicológico para guiarte y acompañarte en cualquier aspecto psicológico que interfiera en tu día a día.

1. 
Suelo perder mucho tiempo revisando aquello que hago o corrigiendo pequeños detalles

2. 
Constantemente, tengo la sensación de que nada de lo que hago es suficiente

3. 
Tengo pensamientos como: “debería”, “tengo que” … que muestran una elevada autoexigencia

4. 
Me gusta tener las cosas planificadas y que todo esté bajo control

5. 
Suelo sentir culpa cuando no llego a todo lo que me había propuesto

6. 
Suelo fijarme mucho en los errores que he cometido y paso por alto los logros

7. 
Cuando algo no sale como quiero, tiendo a frustrarme y sentirme mal por ello

8. 
Continuamente, comparo mis resultados con los resultados obtenidos por los demás

9. 
Me cuesta parar de hacer cosas o delegar mis tareas en los demás

10. 
Dejo de hacer cosas o tardo en empezarlas por miedo a que no salgan perfectas

11. 
Siento que mi valía como persona se mide en función de mis éxitos o fracasos

12. 
Tiendo a ver mis errores como un fracaso

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