¿Cómo volver a encender la chispa en una relación?

Algo que muchas parejas acusan, es la rutina y sus efectos negativos sobre la pareja. ¿Por qué llega la monotonía? El principio de la relación es una etapa en la que normalmente nos esforzamos mucho en cuidar, gustar y complacer al otro, esto se produce por la ilusión que sentimos y porque a nivel cerebral, la química que se genera por la situación novedosa, nos ayuda a mantener este nivel. Paradójicamente es cuando más nos esforzamos y es cuando menos se necesita pues en realidad no nos damos cuenta que aquí todo suele fluir sólo. Un ejemplo de ello es que probablemente no le damos demasiada importancia a cosas que en realidad no nos gustan y no pasa nada, porque lo demás nos compensa.

Pero al final acabamos entrando en el día a día y acabamos abandonando los detalles, nos cuidamos menos porque ya nos conocemos, porque estamos cómodos… ya no nos lo “curramos” tanto. Es ahí cuando corremos el peligro de entrar en esa rutina o monotonía que puede volveré en nuestra contra.

¿Cómo salir de la monotonía de una relación?

Si quieres saber qué podemos hacer para salir de la rutina en tu relación, te proponemos algunas claves sencillas que seguro te ayudan a mejorar el día a día de tu relación.

  • Cuídate: Si yo no estoy bien conmigo mismo, no puedo ofrecer calidad. Si me abandono, no puedo tener un estado de ánimo óptimo y como consecuencia puede generarnos apatía, irascibilidad…que por supuesto acaba influyendo en la pareja. Una clave es equilibrar la balanza emocional, intentando que cada día haya cosas que a mí me gusten, me llenen y me hagan sentir bien. Lo que llamamos hacer actividades agradables.
  • Actividades en pareja: No todo es individual, hay que tener aficiones o actividad en pareja, esta es otra clave importante. “Es que no tengo tiempo” no puede ser siempre una excusa, porque lo cierto es que es algo fundamental para que la pareja esté bien. Si no se nos ocurre a bote pronto qué podemos hacer como actividad compartida, podemos ir elaborando juntos una lista de actividades que se nos vayan ocurriendo de cosas que podríamos hacer. De esta lista podemos ir eligiendo una cada vez que queramos.
  • Organización: Dentro nuestras posibilidades, hay que reservar un día al mes o a la semana (según acordéis) en la que hagamos algo elegido y respetar este día para llevarlo a cabo. Además de organizar también todo lo que conlleve, pues si vamos a ir a cenar y tenemos hijos, hay que organizar dónde se quedan los pequeños para que podamos disfrutar de la velada tranquilos. Es cuestión de programarse. Organizar es imprescindible para poder llegar a todo lo necesario, solo que de vez en cuando se puede incluir algo diferente en ese esquema.
  • Comunicación: ¿Cuántas veces hemos estado enfadados y hemos discutido por algo que no hemos expresado y nos hemos callado? ¿Cuántas cosas de mi pareja no conozco? Saber qué siente, qué le gusta y que no es fundamental para el buen funcionamiento de la pareja. Para ello la comunicación es básica, conocer sus miedos, preocupaciones e inquietudes, pues estamos en constante evolución y esto va cambiando en ambos miembro de la relación. Del mismo modo, tenemos que aprender a expresarnos nosotros con la pareja, explicarles cómo nos sentimos y cómo estamos, pues si no, no lo puede adivinar y puede dar lugar a roces o confusiones por falta de comunicación.
  • Importancia del factor sorpresa en tu relación: la sorpresa en la pareja siempre funciona bien. Solemos hacerlo al principio pero es cuando ya llevamos tiempo juntos, cuando este factor cobra mucha importancia, desde volver a tener una cita e ir a cenar, hacernos un detalle o regalo o cualquier cosa que se nos ocurra y el otro no espere. Esto además de enriquecer la relación, hace más llevadero nuestro día a día, aportando nuevas experiencias, ilusiones y reforzando la unión de la relación.
Una actividad que puede ayudarnos en el factor sorpresa, es escribir cada uno en una caja, papeles con cosas que me gustaría hacer o recibir (ir al cine, que me escriba una carta…) y con la  frecuencia que previamente acordemos, ir a la caja del otro y sacar un papel para llevar a cabo la actividad que me toque. AL igual que hemos mencionado antes, también debemos encargarnos de preparar todo lo necesario para poder realizarlo y preparar así la sorpresa que me haya tocado. También hay personas que no les gusta la sorpresa, pero esto no es problema, podemos unos días antes decirles que vamos a hacer algo diferente y así vamos avisando. Al final esto es personal, cada uno de nosotros conocemos a nuestra pareja y podemos valorar cómo llevar a cabo este “salir de la rutina” sin generar malestar en mi pareja.

¿Cuáles son los principales errores que nos llevan a desgastar la pareja?

Hay dos aspectos fundamentales a tener en cuenta y cuidar en una relación para evitar el desgaste y que este, a su vez, no nos lleve a la monotonía que estamos abordando en este artículo.

Expectativas en la pareja:

Es fácil caer en el error de pensar que mi pareja tendría que hacer o decir las cosas como yo considero y espero, a esto le llamamos “expectativas”. Cuando las expectativas no son cumplidas por mi pareja, suelen generar enfado, molestia, rabia, frustración y dan paso al reproche. Sin querer nos olvidamos totalmente de que cada uno viene de unas experiencias diferentes, educaciones distintas y la expresión emocional y del amor puede ser  también diferente. Nadie tiene porqué hacer las cosas como a mí me gustaría. La mayoría de veces lo que nos hace daño es nuestra expectativa y no la pareja.

Mitos o creencias en las relaciones de pareja:

Es curioso como las películas de amor nos muestran unas relaciones idílicas que podrían hacernos generar diferentes creencias a cerca de las relaciones y del amor. Pero lo cierto es que después de un tiempo, cuando la fisiología cerebral baja, notamos que hay un descenso en esa necesidad del otro y también lo notamos en la intensidad que antes sentíamos; es aquí donde muchas personas creen que si no siento lo de antes, es porque ya no estoy enamorado o que ya no quiero a mi pareja. Esto sólo es una creencia que en nada se asemeja a la realidad, pues es natural que esto de que baje la intensidad llegue y de paso a la estabilidad en la pareja, que es otra etapa en la que también podemos sentirnos muy bien y disfrutarla.

Otro tema que suele salir a la palestra cuando de relaciones se habla es el conocido término de “dependencia emocional”, pero aunque se use mucho en la actualidad, no tenemos porqué conocer qué significa. Veámoslo a continuación.

¿Qué es la dependencia emocional con la pareja?

En realidad es bastante más habitual de lo que creemos. La dependencia emocional se genera cuando reducimos nuestra vida a nuestra pareja, abandonando los amigos, las aficiones… para convertir a mi pareja en mi única prioridad. Es cierto que al principio suele ocurrir por la novedad y por las ganas de estar con el otro, pero si no se gestiona bien, nos puede llevar a que nuestro equilibrio emocional, dependa de la relación de pareja.

Lo saludable es que revisemos cuáles son las diferentes áreas de nuestra vida (trabajo, amigos, pareja, familia, aficiones, deporte, mascota, etc.) y tratemos de darle peso  y cabida en nuestra vida, de la forma más equilibrada posible. Lo ideal es que cada uno tenga cosas en común con la pareja y las disfrute y comparta y otras que no, que las realicemos sin la pareja, para no abandonar las diferentes áreas de nuestra vida y darle cabida a todo en virtud de nuestras posibilidades. A esto se le llama equilibrio emocional.

Hablamos de las relaciones a distancia…

No todo el mundo está preparado para tener una pareja a distancia. Son relaciones que a priori ya conllevan una complejidad, el estar separados por vivir en diferentes lugares. Pero esto si se gestiona bien, puede funcionar.

Algo muy bueno que aporta este tipo de relación, es que los momentos que se comparten en persona, suelen traer ilusión y ganas y esto es algo que siempre suma. En estas relaciones, al igual que en las demás, es muy importante que el tiempo que se pase juntos sea de calidad. La suerte es que actualmente tenemos medios que nos acercan de manera más fácil, como es el caso delas tecnologías, que nos ayudan a sentirnos más cerca, mejorar la comunicación e innovar.

En definitiva…

Somos rígidos y parece que no sabemos romper la monotonía, pero podemos romper esas ideas cuadriculadas y salir de la rutina, aunque eso suponga que un día llegues más tarde a casa, que duermas un poquito menos o decidas hacer algo que ”parece” que solo se puede hacer un día concreto, como el fin de semana o en cumpleaños.

Que nos planteemos llevar a cabo estos consejos, no significa que mi relación no vaya bien y tengo que recurrir a esto, no. Es más bien quiero cuidar mi relación, quiero que vaya bien, darle vida y para eso busco innovar, ser creativo y hacer cosas nuevas y genera que ese vínculo de amor, amistad, confianza y pasión se fortalezca, con las risas, la chispa, las nuevas experiencias compartidas… y evitar esa posible separación.

Muchas parejas acuden a terapia de pareja cuando está muy dañadas, con decepciones, muchas situaciones mal gestionadas a cuestas… y está bien, pero no sólo se va al psicólogo cuando está ya muy mal, también se puede ir a reforzar aspectos de la pareja, a aprender a gestionar temas, a mejorar la comunicación, a entrenar herramientas que mejoren el 100% de la pareja y no esperar a que la relación esté muy mal. A todas las parejas les vendría bien para mejorar el crecimiento de la pareja.

Si quieres descubrir como se encuentra su relación y si les falta algo de chispa, te hemos preparado un test psicológico de pareja para que descubras si se ha perdido la chispa en tu relación y saber si ha llegado el momento de terminar con la relación o todavía hay esperanza.