Aprende a pensar diferente

Nuestro día a día se define por lo que pensamos de lo que vivimos y no por lo que vivimos: “Si cometo un error significa que soy un inútil”, “Si no estoy de acuerdo con lo que mi amigo piensa voy a dejar de caerle bien”, “Lo voy a hacer mal», “Me voy a equivocar”, etc… Cada uno de nosotros observamos el mundo a través de nuestras representaciones mentales e imágenes totalmente subjetivas, creadas en base a una interpretación mental propia basada en nuestras experiencias anteriores, educación, vivencias, etc que muchas veces dista significativamente de la realidad. De esta forma, nuestra vida, nuestros sentimientos y nuestro bienestar depende en gran medida de los pensamientos que generamos.

¿Qué es la reestructuración cognitiva?

La reestructuración cognitiva (RC) es una técnica cognitiva usada para identificar y corregir estos patrones de pensamiento negativo. Tiene por objetivo modificar el modo en el que interpretamos nuestras experiencias, los pensamientos negativos que surgen de forma automática y las valoraciones subjetivas que nos provocan algún tipo de malestar. Gracias a la reestructuración cognitiva (RC), vamos a aprender a identificar y cuestionar nuestros pensamientos desadaptativos, para conseguir sustituirlos por otros que sean más apropiados y que permitan reducir o eliminar ese malestar.
A continuación, os muestro una serie de ejemplos de las actividades a realizar en este tipo de intervenciones:

Ayudar al paciente a cambiar afirmaciones irracionales autoinducidas por afirmaciones racionales.

Ayudar al paciente a identificar la emoción dolorosa (ira, ansiedad, desesperanza..) que está sintiendo.

Señalar los estilos de pensamiento disfuncionales y ayudar a identificar los pensamientos automáticos (pensamiento polarizado, generalización, magnificación y personalización, etcétera).

Realizar afirmaciones que describan la forma alternativa de observar la situación. 

¿En qué se basa la reestructuración cognitiva?

Esta técnica se basa en el modelo A-B-C, donde A son las experiencias que tenemos, B son las cogniciones o pensamientos acerca de estas experiencias y C es cómo reaccionamos y cómo nos sentimos con respecto a estas. Por tanto, dependiendo de cómo sea B, las cogniciones, tendremos mejores o peores reacciones. Estas cogniciones son modificables.
 
La manera en la que se estructuran nuestros pensamientos influye en cómo vemos el mundo, entendemos nuestras experiencias y, por consiguiente, en las emociones que sentimos. El cómo reaccionamos a lo que nos ocurre día a día es lo que determina cómo nos sentimos y cómo actuamos frente a ello. Por ejemplo, imagina que vas por la calle y te encuentras a un conocido. Lo saludas pero él no te devuelve el saludo. Puedes pensar que no te ha saludado porque le caes mal o está enfadado contigo por algo. En ese momento te pones a darle vueltas a qué has podido hacer para que se enfade contigo y te sientes cada vez más triste. Sin embargo, si piensas que simplemente no te ha visto porque está pensando en tus cosas, tu reacción será mucho más positiva.

¿En qué consiste la reestructuración cognitiva?

La reestructuración cognitiva (RC) se ha mostrado eficaz en el tratamiento de numerosos trastornos tales como los trastornos de ansiedad, depresión, trastorno bipolar, trastornos de alimentación, dolor, hipocondría, abuso de sustancias, insomnio, ira, evitación del afecto, baja autoestima o problemas interpersonales, entre otros.
 
1.- Identificar los Pensamientos Inadecuados. Es importante identificar los pensamientos inadecuados para evitar que nos invadan.
 
2.- Evaluación y Análisis de los Pensamientos. Una vez identificados los pensamientos, se tienen que analizar. Las cogniciones negativas son cuestionadas de dos modos básicos:
 
  a) Verbalmente, mediante el análisis lógico y la consideración de la información basada en las propias experiencias y/o en las de otros.
 
 b) Conductualmente, buscando datos obtenidos a partir de pruebas o experimentos realizados para el caso.
 
3.- Búsqueda de Pensamientos Alternativos. El último paso del procedimiento es la búsqueda de formas alternativas de interpretar la situación. Es muy importante tener claro que no se trata de engañarse, sino de ver las cosas de la forma más realista posible.
 
Aquí tenéis un ejemplo de Reestructuración cognitiva.

¿Es posible aprender a pensar diferente?

Para algunas personas, la idea de cambiar los aspectos estructurales de nuestra manera de pensar por el bien de nuestra felicidad suene demasiado bien para ser cierto. La creencia de que pasada la infancia y la adolescencia los individuos no cambian se ha extendido mucho. Sin embargo, aunque no nos demos cuenta, hay muchas situaciones que nos demuestran lo contrario.
 
Hay contextos en los que somos capaces de actuar de un modo que no nos define. De hecho, aunque no lo parezca, nuestra mentalidad está cambiando constantemente: el simple hecho de estar en ciertos contextos y no en otros, puede hacer que pasemos a tener opiniones y creencias muy diferentes a las que nos definirían normalmente, en cuestión de minutos.

Hasta la próxima semana!!!

 

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