Trabaja la escucha activa

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Trabaja la escucha activa 2

En anteriores entradas hemos hablado de las habilidades comunicativas como es la asertividad pero hoy lo dedicaremos a una de las tres actitudes imprescindibles para el buen comunicador la escucha activa

La escucha activa es uno de los principios más importantes y complicados del  proceso comunicativo, saber escuchas es poco más que un arte. La falta de comunicación en la que estamos inmersos hoy en día se debe en gran parte a que no se sabe escuchar a los demás. Estamos más tiempo pendientes de lo que vamos a responder, y en esta necesidad propia de decir lo que queremos se pierde la esencia de la comunicación, es decir, poner en común algo y compartirlo con los demás. 
Además, existe la creencia errónea de que se escuchamos de manera automática, pero no es así. Escuchar requiere por nuestra parte un esfuerzo superior al que hacemos al hablar y también del que se ejerce al escuchar sin interpretar lo que se oye. 
Elementos que facilitan la escucha activa:
  • Disposición psicológica: es decir, prepararse interiormente para escuchar. 
  • Observar al otro: identificar el contenido de lo que dice, los objetivos y los sentimientos.
  • Ofrecer feedback al otro de que le escuchas mediante comunicación verbal (ya veo, umm, uh…) y no verbal (contacto visual, gestos, postura corporal…).
Elementos a evitar en la escucha activa:
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  • Distraernos, porque distraerse es fácil en determinados momentos. La curva de la atención se inicia en un punto muy alto, disminuye a medida que la comunicación continua y vuelve a ascender hacia el final del mensaje. Tenemos que intentar combatir esta tendencia haciendo un esfuerzo especial hacia la mitad del mensaje con el objetivo de que nuestra atención no decaiga
  • No interrumpir al que habla.
  • No juzgar.
  • No ofrecer ayuda o soluciones prematuras.
  • No rechazar lo que el otro esté sintiendo, por ejemplo: «no te preocupes, eso no es nada».
  • No contar «tu historia» cuando el otro necesita hablarte.
  • No contraargumentar. Por ejemplo: el otro dice «me siento mal» y tú respondes «y yo también».
  • Evitar el «síndrome del experto»: ya tienes las respuestas al problema de la otra persona, antes incluso de que te haya contado la mitad.
¿Qué puedo hacer para mejorarla?
1.- No interrumpir cuando mi interlocutor me está hablando ni valorar o enjuiciar sus palabras de inmediato.
Trabaja la escucha activa 42.- Comprender que no somos los únicos que hablamos, esto se traduce en dejar hablar a los demás sin anticiparnos a lo que nos van a decir.
3.- Tener consideración y amabilidad hacia las personas con quienes uno habla, esta consideración podemos demostrarla con hechos como: valorar lo que dicen, prestarles atención…
4.- Voluntad de hacer que la escucha sea parte activa del proceso de comunicación, ser conscientes de que debemos escuchar y mostrar a la otra persona que queremos escucharla, con mensajes no verbales como asentimientos de cabeza, mirada centrada en la persona que habla…
5.- Aprender a escuchar entre “líneas”, en algunos mensajes que escuchamos es igual de importante lo que dicen que lo que no dicen, debemos estar atentos a ver lo que se dice entre líneas en una conversación.
Y tu… ¿Escuchas activamente a las personas que te rodean?
Hasta el próximo día!!

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