El testimonio definitivo de que de la ansiedad «SI SE SALE»

¿Tienes ansiedad y crees que no vas a poder superarla nunca? ¿Llevas años con esa sensación de agobio y malestar que no te deja vivir? Es muy posible que tengas ansiedad y aunque no lo creas tiene tratamiento y mucho más rápido de lo que crees. 
 
El miedo y la ansiedad forman parte de la vida de vez en cuando es normal. Por ejemplo, puedes sentirte ansioso/a antes de empezar un examen o de exponer un trabajo en la oficina o al andar una noche por una calle oscura. Este tipo de ansiedad nos va a ser útil, ya que, nos va a permitir estar más alerta o prestar más atención a lo que estamos haciendo. Además, esta ansiedad va a terminar poco tiempo después de que acabe la situación que la activó. Pero, para millones de personas en el mundo, la ansiedad no desaparece y empeora con el tiempo.
 
Estas personas a las que se activa su ansiedad de forma prolongada e incluso crónica padecen algún trastorno de ansiedad y son personas que con frecuencia sienten una preocupación intensa, excesiva y persistente, y temen numerosas situaciones de su vida diaria. 
 
Como hemos comentado, estos síntomas que forman la ansiedad en estas personas interfieren con sus actividades diarias, les son difíciles de controlar y  son completamente desproporcionados si las comparamos con el peligro real al que están sometidos, y pueden prolongarse el malestar incluso años. 

Síntomas de la ansiedad

Físicos: Taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, sensación de ahogo, temblores, sudoración, molestias digestivas, náuseas, vómitos, “nudo” en el estómago, falta de apetito, tensión y rigidez muscular, cansancio, hormigueo, sensación de mareo e inestabilidad. Si la activación neurofisiológica es muy alta pueden aparecer alteraciones del sueño, la alimentación y de la respuesta sexual.
 
Psicológicos: Inquietud, agobio, sensación de amenaza o peligro, ganas de huir, irritabilidad, inseguridad, sensación de vacío, sensación de extrañeza o despersonalización, miedo a perder el control, recelos, sospechas, incertidumbre, inseguridad y dificultad para tomar decisiones. En casos más extremos, miedo a la muerte o/a volverse loca/o o perder el control.
 
De conducta: Estado de alerta e hipervigilancia, bloqueos, torpeza o dificultad para actuar, impulsividad, inquietud motora, dificultad para estarse quieto y en reposo. Estos síntomas vienen acompañados de cambios en la expresividad corporal y el lenguaje corporal: rigidez, movimientos torpes de manos y brazos tensión de las mandíbulas, cambios en la voz, duda o irritabilidad, etc.
 
Intelectuales o cognitivos: Falta de atención, concentración y memoria, aumento de los despistes y descuidos, preocupación excesiva, expectativas negativas, rumiación, pensamientos distorsionados e importunos, incremento de las dudas y la sensación de confusión, tendencia a recordar sobre todo cosas aversivas, infravalorar los pequeños detalles favorables y maximizar los hechos negativos, abuso de la precaución, prevención y aumento de la perspicacia, interpretaciones inadecuadas, susceptibilidad, etc.

¿Sabes qué es la trampa de la ansiedad?

La trampa de la ansiedad aparece debido a que las personas que presentan ansiedad no siempre interpretan la realidad o los síntomas que experimentan de forma natural, sino que los perciben como algo terrible y muy peligroso.
 
Al pensar que algo muy grave le está ocurriendo, que puede morir o que esta en peligro evidentemente su ansiedad aumenta y, por lo tanto, también aumentan sus síntomas de la ansiedad (fisiológicas, cognitivas y conductuales). Es decir, las palpitaciones fuertes del corazón, la respiración se hace más entrecortada, la sensación de ahogo, la angustia, etc… Estamos en un círculo vicioso, ansiedad que atrae más ansiedad. Sensación de falta de control que hace más difícil manejar la situación.
 
¿Qué hace entonces la persona? Sin lugar a duda lo que le apetece, huye de la situación a algún sitio donde pueda ponerse a salvo y sentirse aliviado de la terrible pesadilla que cree que iba a sufrir.
 

¿De la ansiedad se sale?

Por supuesto que , hoy os traigo el testimonio de Amalia. Ella llevaba años con su trastorno de ansiedad y decidió empezar a trabajar conmigo en Enero, en muy poco tiempo su vida a dado un giro de 360º grados y quién mejor que ella para contarlo…
 
Amalia
 
Un día de pronto sientes que ya no eres la misma de antes, primero sin apenas esperarlo, empiezas a sentir sensaciones tan raras y tan fuertes, que pareciese que todo va a acabar en ese momento… Te falta el aire, sientes calor y frío al mismo tiempo, pareciese que el corazón se te va a salir del pecho, ganas de vomitar todo pasa tan rápido una sensación a otra que solamente piensas en que necesitas ayuda porque ese es el final.
 
Sales de urgencias con un diagnóstico muy diferente del que esperabas… ansiedad generalizada con ataques de pánico. Todo lo vi tan negro, cada día había una sensación diferente, un síntoma diferente, ya no quería salir con mis amigas, no quería volver a cada sitio en el que me había sentido mal y del que más tarde me había hecho que acabase en urgencias. Me daba miedo sentirlo, no quería tener esas sensaciones ese miedo.
Luego llegaron las ganas de quedarme en casa, con alguien que estuviese siempre conmigo, no me arreglaba, no hacía nada porque no me apetecía y la cosa cada vez iba a peor… me sentía mal estando en mi casa, empezaban las sensaciones, la desesperación y mucho miedo. Hasta que decidí pedir ayuda, tenía que haber una salida, yo quería ser “normal”, quería sentirme libre, no tener esas angustiosas sensaciones. 
 
Y llegó, llegó el momento en el que, en mi caso, Amparo me dijo “Si se puede” y pocos meses después aquí estoy escribiendo estas letras en las que puedo ASEGURAR que hay salida.
 
De su mano aprendí a conocerme, aprendí a que tengo que dedicarme tiempo a hacer lo que me gusta, y ACEPTAR todo lo que siento en cada momento, aprender a ver la vida de otra manera, y todo eso me ha llevado a que hoy pueda quedar con mis amigas, salir a cenar, salir de compras, estar con gente, y darme cuenta que todo eso no lo apreciaba cuando hace 9 años empezó todo…
 
Hoy puedo decir que soy LIBRE, que me conozco y que gracias a lo que tanto miedo nos da ahora soy más fuerte, más comprensiva conmigo misma y me siento mucho mejor que antes de tenerla. Gracias Amparo, y os animo a trabajarlo porque SÍ SE PUEDE.
 
¿Te has sentido alguna vez como Amalia? ¿Sigues pensando que tu ansiedad no tiene solución?
 
Como ves de la ansiedad se puede salir y volver a llevar la vida que tu quieras de manera libre y serena. Si te sientes como Amalia y quieres salir de esta situación empieza hoy mismo a buscar ayuda, nosotras en nuestro centro podemos ayudarte. 
 
Hasta el próximo día!
 
 

1 comentario

  1. No olvidemos que el inicio de la lucha por la SALUD SICOLÒGICA Y VIVENCIAL ES ALGO AL ALCANCE DEL DESEO DE VENCER. .. .. Y NOSOTROS NACEMIS Y SOMOS VENCEDORES.

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