Cómo saber si eres hipocondríaco

hipocondria

¿Qué es la hipocondría?

La hipocondría es una preocupación en la que se piensa que los síntomas físicos son signos de una enfermedad grave, incluso aunque no exista ninguna evidencia médica para respaldar la presencia de un empeoramiento de salud.

Las personas que padecen este trastorno de ansiedad están constantemente concentradas y siempre piensan en su salud física y tienen un miedo irreal de tener o desarrollar una enfermedad grave. La hipocondría se presenta por igual en hombres y mujeres.

Cuidar nuestro cuerpo y las preocupaciones razonables que puedan surgir por la salud son conductas adecuadas, nos ayudan a prevenir diferentes enfermedades. Ademas, cuando se padece realmente una enfermedad, son aún más beneficiosas, siempre y cuando, sean proporcionadas a la enfermedad padecida, ya que nos ayudarán a obtener un diagnóstico precoz.

En la hipocondría, el trastorno es que aparece una desorbitada preocupación por padecer enfermedades que o no se tienen, o, teniéndolas, no justifican semejante preocupación tan alarmante.

Los quebraderos de cabeza se basan en pequeñas sensaciones físicas vagas e imprecisas. Esta significativa preocupación provoca mucha angustia y suele llevar al abandono de actividades que la persona antes realizaba con normalidad -ej. pérdida del trabajo, desatención a la pareja, abandono de actividades lúdicas…

En nuestra cultura presentamos creencias negativas sobre la enfermedad y la muerte, por lo que, evitamos encontrarnos con ella, esto refuerza la idea de que la enfermedad conlleva además de dolor físico una serie de problemas de aislamiento y de rechazo social. También nos han enseñado desde niños que el dolor es una tremenda catástrofe. Estos fenómenos, que han estado en nuestra sociedad desde tiempos remotos, pueden tener una influencia importante en la aparición y mantenimiento de la hipocondria.

¿Porque aparece la hipocondría?

La interpretación extremista de las señales corporales es el mecanismo por el que se dispara la hipocondría. Este mecanismo puede dispararse por motivos muy diversos como:

  1. Experiencias anteriores con efectos sensibilizadores, por ejemplo, conocimiento de errores médicos, familiares enfermos, padre hipocondríaco, etc y factores de aprendizaje en relación con el propio cuerpo como costumbres sociales al expresar emocionalmente la enfermedad y las reacciones ante ella, capacidad amplificada para percibir las propias reacciones internas, y fallos en la forma de afrontar situaciones estresantes.  Experiencias traumáticas debido al fallecimiento de una persona querida, o relacionadas con una enfermedad.
  2. Formación de creencias erróneas sobre los síntomas, la salud y la enfermedad. Además de una atención selectiva a aspectos negativos y tendencia a confirmar estas creencias erróneas.
  3. La presencia de un incidente crítico externo, por ejemplo, a nivel externo, muerte de un familiar, búsqueda de información sobre una enfermedad cuyos síntomas uno cree padecer o interno, presentar un estado de ánimo negativo que suele activar estas creencias y comportamientos señalados, desencadenándose así los componentes característicos de la hipocondría.
  4. Miedo desmedido a la muerte, al dolor, al sufrimiento, a la debilidad o dependencia de los demás.
  5. Educación basada en el miedo
  6. Interpretación errónea de síntomas.
  7. Protección excesiva por parte de los padres.

¿Por qué puedo llegar a ser hipocondríaco?

Los estudios han demostrado que este trastorno afecta a menudo a varios familiares, es decir, que muchos miembros de una familia tienden a padecerlo. Esto nos puede indicar que hay familias que son especialmente vulnerables y son más proclives hacia la interpretación negativa de los signos de enfermedad. Durante las citas familiares sólo se habla de enfermedades, se comenta constantemente si se está bien o mal, se vive con muchísima ansiedad cualquier signo de enfermedad en alguno de los hijos, etc. De esta manera los demás miembros de la familia, en especial los más pequeños, aprenden a interpretar de esta manera cualquier signo corporal y lo relacionan con angustia, miedo o ansiedad.

Síntomas de la persona hipocondríaca

Los síntomas característicos de la hipocondría podemos dividirlos en tres niveles:

  • Nivel cognitivo:
    • Preocupación por el propio cuerpo y por padecer diversas enfermedades, en general graves.
    • Rumiaciones constantes sobre síntomas, salud, enfermedad y sus consecuencias.
    • Autobservación excesiva del propio cuerpo y tendencia a verlas como señal de enfermedad.
    • Exceso de atención a las posibles consecuencias negativas, ignrando los aspectos más saludables de uno mismo y de la vida.
  • Emocional-fisiológicos:
    • Elevado grado de ansiedad
    • Temores que no corresponden con el peligro real
    • Cambios constantes en el estado de ánimo
  • Conductuales:
    • Hablar habitualmente a personas cercanas e incluso extraños de las diversas dolencias y síntomas.
    • Búsqueda de información en diversas fuentes (internet, médicos, foros, familiares, etc.
    • Autoobservaciones y autoanálisis repetidos y manipulación de diferentes partes del cuerpo para comprobaciones excesivas.
    • Aumento de las visitas a médicos y especialistas, y posible deterioro de las relaciones con los profesionales.
    • Disminución de otras actividades sobre todo de ocio y de relación social.

¿Qué hace que se empeore?

El trastorno comienza a gestarse cuando la persona comienza a tener algún pensamiento irracional y temeroso y este se repite hasta que la persona cae en lo que llamamos la “trampa de la ansiedad”.

Ante cierto estímulo (por ejemplo: notarme los latidos del corazón), en la persona se disparan una serie de pensamientos catastróficos e irracionales como (me va a dar un ataque al corazón), pensar esto, dispara su ansiedad por lo que su corazón comienza a ir más rápido. Entonces aparece lo que llamamos conductas de búsqueda de seguridad cómo preguntar a un familiar si cree que eso puede ser peligroso, buscar en internet o, incluso, ir a urgencias.

Esta última conducta a corto plazo provoca una grata sensación de alivio pero, ahí es donde aparece la trampa, a largo plazo está haciendo que la próxima vez que aparezcan síntomas parecidos la probabilidad de buscar reaseguración sea mayor.

Todo esto se agrava con:

  • Continuas visitas a los médicos y a especialistas, sin encontrarse causa física al problema, y sin explicación satisfactoria. Por el contrario, hay pacientes hipocondríacos, que evitan continuamente cualquier consulta o exploración médica por temor a que se les confirme la enfermedad temida.
  • Insistente búsqueda de información sobre enfermedades mediante diversas fuentes como internet, profesionales, familiares, etc.
  • Rumiaciones constantes sobre síntomas, salud, enfermedad y sus consecuencias.
  • Aparición de enfermedades reales que confirmen las creencias.
  • La persona centra la mayor parte de su vida en la vivencia de estar enfermo.
  • Abandono de intereses y la falta de actividad llevan a atender más a las propias sensaciones.
  • Atención excesiva a la persona y sus quejas por parte de sus familiares y personas cercanas.

Tratamiento de la hipocondría

El tratamiento de la hipocondría  más eficaz es el cognitivo-conductual. Consiste en que la persona pierda el miedo a estar enfermo, cuando está sintiendo la sensación que teme.

Normalmente es el propio pensamiento automático de estar enfermo el que genera un miedo y una angustia elevada y genera la sensación temida y se interpreta como enfermedad. Esa angustia es una sensación muy desagradable e inexplicable que genera más miedo. De esta manera, la propia ansiedad asociada al pensamiento de estar enfermo se convierte en un disparador de los miedos a la enfermedad. S

El tratamiento consiste por lo tanto, en trabajar esas creencias irracionales y pensar de manera más objetiva e irracional y enfrentarse a sensaciones corporales disparadoras y aceptarlas sin anticipar resultados negativos.

¿Cuándo y dónde buscar ayuda?

El hipocondríaco se siente muy incomprendido, nadie es capaz de detectar lo que le pasa y descubrir su enfermedad. Como piensa, naturalmente que necesita que encuentren su enfermedad para poder solucionarla no solamente se angustia, sino que lógicamente se deprime creyendo que lo que le pasa no tiene solución y es irreversible. La persona que presenta hipocondría sufre mucho, piensa que está enfermo y tiene sensaciones que el siente que se lo muestran y lo único que recibe de su entorno son palabras que le dicen que no tiene nada y que “todo es psicológico”. Cuando se le manifiesta que todo es psicológico en la mayoría de ocasiones interpreta que en realidad se le esta diciendo que todo es cuento; aunque desde luego lo que él (ella) siente es totalmente cierto.

Los procesos psicológicos tienen una realidad total en el cuerpo y el dolor, la angustia y las enfermedades psicosomáticas son completamente reales, aunque los procesos que las desencadenan sean psicológicos y no correspondan a una enfermedad física.

La mayoría buscan ayuda en profesionales médicos que tras pruebas y analíticas no son capaces de aportarles un diagnóstico y un tratamiento. En este momento deja de buscar ahí la causa de tu angustia, acude a un psicólogo que pueda valorar si nos encontramos ante un trastorno de ansiedad como es la hipocondría. Acudiendo al profesional adecuado recibirás un diagnóstico correcto y, por fin, encontrarás la solución a tu malestar.

No lo pienses más y ponte en manos de un profesional adecuado!

Hasta el próximo día!

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