¿Soy hipocondríaco/a?

La hipocondría es una preocupación en la que se piensa que los síntomas físicos son signos de una enfermedad grave, incluso aunque no exista ninguna evidencia médica para respaldar la presencia de un empeoramiento de salud.
Las personas que padecen este trastorno de ansiedad están constantemente concentradas y siempre piensan en su salud física y tienen un miedo irreal de tener o desarrollar una enfermedad grave. La hipocondría se presenta por igual en hombres y mujeres.
¿Qué facilita que se condicione el trastorno?
Entre los factores que facilitan el inicio de los cuadros de hipocondría, suelen encontrarse los siguientes:
1.- Experiencias anteriores con efectos sensibilizadores, por ejemplo, conocimiento de errores médicos, familiares enfermos, padre hipocondríaco, etc y factores de aprendizaje en relación con el propio cuerpo como costumbres sociales al expresar emocionalmente la enfermedad y las reacciones ante ella, capacidad amplificada para percibir las propias reacciones internas, y fallos en la forma de afrontar situaciones estresantes.
2.- Formación de creencias erróneas sobre los síntomas, la salud y la enfermedad. Además de una atención selectiva a aspectos negativos y tendencia a confirmar estas creencias erróneas.
3.- La presencia de un incidente crítico externo, por ejemplo, a nivel externo, muerte de un familiar, búsqueda de información sobre una enfermedad cuyos síntomas uno cree padecer o interno, presentar un estado de ánimo negativo que suele activar estas creencias y comportamientos señalados, desencadenándose así los componentes característicos de la hipocondría.
Síntomas
Los síntomas característicos de la hipocondría podemos dividirlos en tres niveles:
1.- Nivel cognitivo:
Preocupación por el propio cuerpo y por padecer diversas enfermedades, en general graves.
Rumiaciones constantes sobre síntomas, salud, enfermedad y sus consecuencias.
Autobservación excesiva del propio cuerpo y tendencia a verlas como señal de enfermedad.
Exceso de atención a las posibles consecuencias negativas, ignrando los aspectos más saludables de uno mismo y de la vida.
2.- Emocional-fisiológicos
– Elevado grado de ansiedad
Temores que no corresponden con el peligro real
Cambios constantes en el estado de ánimo
3.- Conductuales:

Hablar habitualmente a personas cercanas e incluso extraños de las diversas dolencias y síntomas.
Búsqueda de información en diversas fuentes (internet, médicos, foros, familiares, etc.
Autoobservaciones y autoanálisis repetidos y manipulación de diferentes partes del cuerpo para comprobaciones excesivas. 
Aumento de las visitas a médicos y especialistas, y posible deterioro de las relaciones con los profesionales.
Disminución de otras actividades sobre todo de ocio y de relación social.
¿Qué hace que se empeore?
El trastorno comienza a gestarse cuando la persona comienza a tener algún pensamiento irracional y temeroso y este se repite hasta que la persona cae en lo que llamamos la «trampa de la ansiedad». 

Ante cierto estímulo (por ejemplo: notarme los latidos del corazón), en la persona se disparan una serie de pensamientos catastróficos e irracionales como (me va a dar un ataque al corazón), pensar esto, dispara su ansiedad por lo que su corazón comienza a ir más rápido. Entonces aparece lo que llamamos conductas de búsqueda de seguridad cómo preguntar a un familiar si cree que eso puede ser peligroso, buscar en internet o, incluso, ir a urgencias. Esta última conducta a corto plazo provoca una grata sensación de alivio pero, ahí es donde aparece la trampa, a largo plazo está haciendo que la próxima vez que aparezcan síntomas parecidos la probabilidad de buscar reaseguración sea mayor. 

Todo esto se agrava con:

Continuas visitas a los médicos y a especialistas, sin encontrarse causa física al problema, y sin explicación satisfactoria. Por el contrario, hay pacientes hipocondríacos, que evitan continuamente cualquier consulta o exploración médica por temor a que se les confirme la enfermedad temida.

Insistente búsqueda de información sobre enfermedades mediante diversas fuentes como internet, profesionales, familiares, etc.
Rumiaciones constantes sobre síntomas, salud, enfermedad y sus consecuencias.
Aparición de enfermedades reales que confirmen las creencias. 
– La persona centra la mayor parte de su vida en la vivencia de estar enfermo.
Abandono de intereses y la falta de actividad llevan a atender más a las propias sensaciones.
Atención excesiva a la persona y sus quejas por parte de sus familiares y personas cercanas.
Tratamiento
El tratamiento de la hipocondría  más eficaz es el cognitivo-conductual. Consiste en que la persona pierda el miedo a estar enfermo, cuando está sintiendo la sensación que teme. 

Normalmente es el propio pensamiento automático de estar enfermo el que genera un miedo y una angustia elevada y genera la sensación temida y se interpreta como enfermedad. Esa angustia es una sensación muy desagradable e inexplicable que genera más miedo. De esta manera, la propia ansiedad asociada al pensamiento de estar enfermo se convierte en un disparador de los miedos a la enfermedad. S

El tratamiento consiste por lo tanto, en trabajar esas creencias irracionales y pensar de manera más objetiva e irracional y enfrentarse a sensaciones corporales disparadoras y aceptarlas sin anticipar resultados negativos. 

¿No crees que puedes dejar de sufrir ya?

Ponte en manos profesionales…y empieza a disfrutar de la vida.

Hasta el próximo día!!

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