¿Cómo mejorar la tolerancia a la frustración?

Carlos tiene 27 años y ha ido de viaje con su familia. Al momento de subir al tren, se da cuenta de que su documento identificador no está en su bolso, donde debería estar. Enfadado, culpa a su madre de que le ha lavado el día anterior la ropa y de haber hecho mal su maleta. Probablemente si el mismo hubiese realizado las tareas, que son realmente suyas, no hubiese olvidado su documento en casa. Carlos padece baja tolerancia a la frustración sin percatarse, al gestionar negativamente sus sentimientos en las situaciones de estrés. Y tú, ¿Tienes baja tolerancia a la frustración?

Cuando algo nos impide conseguir lo que deseamos, sobre todo, cuando hemos puesto el máximo esfuerzo y la adecuada motivación en nuestro comportamiento, es cuando aparecen este conjunto de sentimientos, emociones y síntomas de estado de decepción profundo, al cual denominamos frustración.

La baja tolerancia a la frustración surge en la infancia, habitualmente debido al manejo inadecuado de los padres al satisfacer y poner a nuestra disposición todo lo que el niño pide sin que le cueste prácticamente esfuerzo alguno por su parte, de esta manera los niños pueden llegar a pensar que son merecedores de todo lo que quieran con sólo decirlo.

Si crecemos con esta idea equivocada, nos convertimos en personas irritables e incapaces de solucionar nuestros problemas. Al creer que la vida debe ser fácil y placentera abandonaremos nuestros proyectos y metas personales o ciertas situaciones por no saber como manejarlas sin angustiarnos.

Puede llevarnos a creer que tenemos que obtener todo lo que queremos y cuándo queremos y por ello exigimos, ordenamos e insistimos para que se satisfagan nuestros deseos a toda costa. Queremos que la vida sea siempre fácil y cómoda. Creeremos que cualquier dificultad, retraso, fracaso, etc., será demasiado horrible para soportarlo.

Si sientes algunos de estos síntomas o actúas así ante determinadas situaciones que no suceden como tu planeabas es probable que presentes baja tolerancia a la frustración.

¿Qué hago para aumentar mi tolerancia a la frustración?

Saber tolerar la frustración supone afrontar la vida de manera adecuada, y para ello hace falta que nos demos cuenta de la realidad en la que vivimos, así como necesitamos estar predispuestos a mostrar una conducta constructiva y reconocer que el fracaso es sólo el resultado de una acción incorrecta o de una variable fuera de nuestro control.

Los siguientes pasos te ayudarán a superar la frustración

  1. Toma conciencia. Lo primero y fundamental es que reconozcas que sueles frustrarte habitualmente. Luego, analiza y observa tus reacciones ante lo que te molesta, lo que no consigues o ante alguna persona que te decepciona. Reconocer el problema y cómo se desarrolla es el primer paso en el camino a solucionarlo.
  2. Aprende a controlar tus emociones. La baja tolerancia a la frustración implica una hipersensibilidad hacia lo que no nos produce placer, lo que se traduce en potenciar lo negativo de las situaciones que vivimos. Esta forma de interpretar y de ver los acontecimientos de tu vida, la llenará de tragedias y momentos estresantes. Presta atención a las distintas emociones que sientes y analízalas. De esta manera conseguirás distanciarte de los problemas y mejorarás tu capacidad de análisis y de responder adecuadamente.
  3. Fija metas pequeñas. Es probable que te sientas frustrado al no poder cumplir con tus objetivos. Proyecta metas posibles y alcanzables a corto plazo. Así, a través de pasos o etapas, podrás alcanzar tu meta final.
  4. Disminuye tu exigencia hacia ti mismo. Juzgarte como capaz de hacer las cosas perfectas es absurdo e irreal. La perfección no existe. Una excesiva autoexigencia hace caer a las personas en el error de creer la posibilidad de ser insuperables. No caigas en la trampa, ser tan exigente contigo mismo sólo te paralizará e impedirá la posibilidad que tienes de ser creativo y productivo.
  5. Acepta y reconoce los imprevistos. La vida va pasando en un continuo entre lo que depende de nosotros y aquello que se encuentra fuera de nuestro control. Diferencia estas dos circunstancias para poder actuar en consecuencia. Entender y aceptar que no es posible tener el control absoluto sobre tu vida te dará la llave para reconocer que es inverosímil sentirte culpable o desilusionado por cosas que están fuera de tu voluntad.
  6. Trabaja sobre tu capacidad de acción. En vez de huir, lamentarte, negar o quedarte asombrado ante un imprevisto, intenta pensar en posibles estrategias de acción que puedas llevar a cabo. De esta manera tendrás las herramientas precisas para evitar la frustración cambiando tus respuestas ante un conflicto. Y tu, ¿Tienes baja tolerancia a la frustración? Cuéntanos experiencias que hayas tenido en la cuál hayas tenido baja tolerancia a la frustración

Hasta el próximo día y gracias por compartir!