Toda la verdad sobre la tanorexia o la obsesión de tener la piel morena

persona con tanorexia
Tener un bronceado bonito cada verano es algo que nos gusta a muchas personas, pero si estar morenos se convierte en una necesidad y en una obsesión estaremos hablando de que padecemos tanorexia.
 
Las películas de cine, las pasarelas de moda, los anuncios de televisión, las revistas, los carteles publicitarios… Son muchos los estímulos que nos llegan a nuestras retinas en los que nos muestran un supuesto ideal de belleza en el que tanto mujeres como de hombres tenemos que tener la piel morena para que sea bonita, al menos, en nuestra cultura occidental, puesto que en algunas culturas orientales es justamente lo contrario. 
 
Nuestros intentos constantes para llegar a cumplir los cánones de belleza establecidos han derivado en la aparición de nuevas patologías psicológicas y psiquiátricas. Un ejemplo de esto es la tanorexia.

¿Qué es la tanorexia?

Hasta hace relativamente poco tiempo, teníamos que esperar al verano para presumir de bronceado. Sin embargo, la llegada a nuestras vidas de las cabinas de rayos UVA han traído la desestacionalización para lucir el «codiciado» color tostado en nuestra piel. Este hecho a contribuido a la aparición de la tanorexia, ya que, esta obstinación por tener una piel morena ha llegado hasta tal extremo que, para ciertas personas, se ha convertido en una obsesión y necesidad
mujer con obsesion de piel morena
La tanorexia es un trastorno que cumple los criterios de una dismorfofobia, que es tener una percepción distorsionada de alguna característica corporal física,  que puede englobarse en el mismo grupo que la anorexia (obsesión por estar delgado hasta límites muy perjudiciales y extremos) o la vigorexia (obsesión por estar fuerte o musculoso). 
 
La tanorexia consiste en tomar el sol o someterse a sesiones en cabinas de rayos UVA de manera recurrente y de forma compulsiva con el objetivo de estar cada vez más bronceado y en la búsqueda del color «perfecto» dentro de su percepción subjetiva. En la cabeza de una persona que padece tanorexia siempre se rumia la idea de que nunca están lo suficientemente morenos.
 
Esta búsqueda constante de tomar el sol genera adicción debido a que la exposición al sol provoca la secreción de endorfinas (neurotransmisores que se generan en el sistema central) que producen una sensación de bienestar y placer. Otras actividades, como el sexo, hacer deporte, la comida, el consumo de drogas, etc, también promueven la estimulación de estas sustancias, por lo que las endorfinas están muy relacionadas con qué una persona se «enganche» a estas sensaciones tan placenteras

¿Qué lo causa?

Con este tema, ha habido casos mediáticos que nos han hecho ver la gravedad de la situación y cómo la persona puede ser dependiente de esta conducta. Uno de los casos más conocidos fue el de Patricia Krentcil (Conocida como tanning mom). Esta mujer de Nueva Jersey  en 2012, presentaba una evidente adicción a estar morena y fue acusada de exponer a su hija de cinco años a los peligros de los rayos UVA. Detectaron en el colegio que la niña presentaba quemaduras por todo el cuerpo. Aunque finalmente fue declarada no culpable, el caso reveló detalles como que Patricia acudía a salones de bronceado más de 20 veces al mes.
 
Esta obsesión patológica e irracional por broncear la piel y exponerse continuamente al sol o a los solariums tiene su origen en la propia percepción que tiene la persona de sí misma. En este sentido, parece que la persona que padece tanorexia presenta los siguientes síntomas:
 
— Manifiesta una búsqueda permanente de la aceptación y/o aprobación de los demás.
 
Baja autoestima.
 
Parece no aceptarse a si mismo/a.
 
— Puede presentar problemas de ansiedad, depresión o trastorno obsesivo compulsivo.
 
Manifiesta angustia y decepción, o mal humor frente a la imposibilidad de estar todo el tiempo bajo el sol, o realizar sesiones de cama solar, lo que en otras patologías se conoce como síndrome de abstinencia.
 
Pensamientos recurrentes sobre no perder la tonalidad alcanzada mediante el bronceado.
 
Insatisfacción constante y frustración sobre su fototipo (color de piel), ya que siempre piensan que mucho más pálida de lo que en realidad es, lo que se denomina «distorsión de la realidad».
 
Dejar de hacer actividades de su vida diaria, para poder utilizar y esas horas para tomar el sol.
tomando el sol

¿Qué consecuencias tiene?

Todos sabemos que un exceso de exposición al sol no es nada recomendable para la salud de nuestra piel, sobre todo, a ciertas horas del día pero es inevitable en verano hacerlo. 
 
Las consecuencias de la tanorexia o de los baños de sol excesivos y compulsivos pueden ser:
 
— Ansiedad y mayor riesgo de depresión.

— Aumento de la probabilidad de padecer cáncer de piel.

— Lesiones cutáneas.

— Mayor riesgo de quemaduras en la piel.

— Envejecimiento prematuro cutáneo.

— Aparición precoz de arrugas más profundas.

— Aumento del riesgo de problemas en la visión.

¿Tiene tratamiento?

El tratamiento de la tanorexia, es decir, de la obsesión constante y persistente por encontrar el color de piel ideal, al igual que sucede con otras dismorfobias, lo más recomendable es recurrir en una primera instancia a un psicólogo cognitivo-conductual para que trabajemos tanto los pensamientos distorsionados como las conductas inadecuadas.
 
En muchas ocasiones, este tipo de trastorno se encuentra en paralelo con otros problemas como la ansiedad y la depresión, por lo que si en consulta detectamos rasgos de alguno de estos trastornos lo trabajaremos a la par, ya que atajaremos el problema desde la raíz. 
 
La autoestima es otra área que en muchas ocasiones se encuentra dañada en este trastorno por lo que también la abordaremos fortaleciéndola, obteniendo así mejores resultados, ya que, es una de las claves para la recuperación. 
 
Además del tratamiento psicológico de enfoque cognitivo-conductual y según el daño causado en la piel, sería conveniente derivar a la persona a un hematólogo para que le paute productos que le regeneren la piel mediante productos cosméticos especializados y farmacológicos que la ayuden a recuperar parte de su hidratación y elasticidad. 
 
En algunos casos también será necesaria la derivación a un psiquiatra que le paute el tratamiento psicofarmacológico.
 
¿Conoces a alguien que padezca tanorexia? ¿Has visto alguna persona alguna vez que creas que lo padece?
 
Hasta el próximo día!
 
 
 

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