Síndrome del emperador

¿Tu hijo/a es el/la que impone la ley en tu casa? ¿Sus rabietas hacen que perdáis los nervios y la paciencia? Puede que tu hijo/a sufra el Síndrome del Emperador, un fenómeno cada vez más habitual en el que son los hijos los que dominan a los padres.

Los cambios que se han ido produciendo los últimos años en el entorno sociocultural, educativo y laboral han ido generando el caldo de cultivo propicio para que aparezcan algunas conductas disfuncionales en nuestros pequeños. Las actitudes y conductas que más nos preocupan  como padres son aquellas en las que el hijo/a se convierte en el amo indiscutible de la familia, haciendo que los a demás integrantes acepten sus exigencias y caprichos.

El síndrome del emperador, del niño tirano o del niño rey son los distintos nombres con los que se conoce a este fenómeno cada vez más habitual, en el que como hemos comentado, los niños acaban por dominar a sus padres, e incluso, en los casos más extremos, por maltratarles.
¿Qué es el síndrome del emperador?
Aunque, actualmente, no existe ningún cuadro clínico con este nombre, se emplea la expresión Síndrome del emperador para hablar de los niños/as que manifiestan determinadas características como insensibilidad emocional, poca responsabilidad ante el castigo, dificultades para desarrollar sentimientos de culpa y ausencia de apego hacia los progenitores u otros adultos.
El Síndrome del emperador está compuesto por un conjunto de comportamientos y actitudes que manifiesta el niño/a en forma de desafío, chantaje e incluso agresión a los padres, que han perdido toda la autoridad para el menor. Este comportamiento abusivo del niño emperador se puede extender a otros adultos, que pueden formar parte o no de su propia familia.
Características del Síndrome del emperador
Los niños emperadores son muy característicos y fácilmente reconocibles: suelen manifestar rasgos de personalidad egocéntricos y tienen muy poca o ninguna tolerancia a la frustración: no les gusta recibir un NO por respuesta ni que sus exigencias no sean cumplidas. Estos rasgos no pasan desapercibidos en el entorno familiar, y mucho menos en el escolar, donde sus exigencias pueden ser menos satisfechas. Son niños/as que no saben auto-controlarse ni regular sus propias emociones. Además, tienen desenmascarados los puntos débiles de sus padres, a quienes manipulan y mediante amenazas y argumentos volubles consiguen sus objetivos.

Este registro, aunque es más específico de conductas de clase, puede ayudarte a observar si tu hijo presenta algunos de los síntomas del Síndrome del emperador:

Estos son algunos de los síntomas que muestran los niños (y no tan niños) que padecen el Síndrome del emperador:

Tristeza, ansiedad y enfado. Casi siempre sin motivos aparentes, son niños tristes y /o gruñones.

Sentimiento significativo de la propiedad. Son niños que esperan recibir lo que quieren y esperan que sean los demás quienes se lo den, por el contrario, no suelen dejar sus cosas a no ser que les convenga por alguna razón. 

Ataques de ira y rabietas ante situaciones frustrantes, el aburrimiento, cuando se les niega lo que quieren. Pueden llegar a insultar y a mostrar violencia física ya desde muy pequeños (incluso desde los 3 años).

Egocentrismo. Lo más importante son ellos mismos, se sienten el centro del mundo y como tal, reclaman total atención.

No muestran empatía. No son capaces de ver que sus actos afectan negativamente al resto y son incapaces de ponerse en el lugar del otro. No tienen remordimientos ni saben pedir perdón porque no entienden que han hecho daño o que su actitud no es la adecuada.

¿Cuál es el tratamiento de elección?
El Síndrome del emperador es trabajable a nivel psicológico desde el enfoque cognitivo-conductual. Partiendo de las tres premisas fundamentales que determinan las características del Síndrome del emperador, que son, la dificultad para mostrar culpa y arrepentimiento sincero, incapacidad para aprender de los errores y de los castigos, conductas habituales de desafío, mentiras e incluso actos crueles (hacía la madre y hermanos principalmente), hemos de proponer un abordaje multidisciplinar y desde todos los ámbitos que incidan potenciando estas conductas. 

Desde el trabajo terapéutico, debemos establecer un proceso psicoeducativo para todos los miembros que forman parte de esta situación (la familia al completo) a la vez que debemos establecer unos límites relacionales y un tratamiento cognitivo-conductual de modificación de conducta hacia el pequeño (resolución de conflictos, autoestima, habilidades sociales, empatía, etc..). Al mismo tiempo, que en el colegio, por medio del tutor, orientador y equipo directivo, puesto que tienen un papel protagonista en esta situación. 

Si tras estas medidas iniciales no se obtienen los resultados esperados, y a mejorado la calidad de vida tanto del menos como del resto de la familia, se ha de recurrir a los servicios sociales y judiciales, en el caso de que fuera necesario.

Y tu…¿Conoces a algún menor con el Síndrome del emperador? Cuéntanos tu testimonio que puede ayudar a otros padres que se sientan en la misma situación. 

Hasta el próximo día!!

Un abrazo

1 comentario

  1. Buen dia, conozco de una persona que es asi desde los 17 años, ahora tiene 22, mujer, no conocia de este sindrome, pero aun asi siempre pensé que algo esta mal en esta paersona, es como si no analizaran las situaciones y actuaran por impulso sin importar el daño emcional que podrian estar causando a los suyos,como infantilismo. No hay madurez, asi resumo este sindrome, una escazes de madurez.

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