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¿Sabes qué es la Pareidolia?

¿Sabes que es una pareidolia? ¿Conocías este término? Pues la pareidolia es un fenómeno psicológico consistente en el reconocimiento de patrones significativos (como caras) en estímulos ambiguos y aleatorios, son alteraciones perceptivas de nuestra mente, cuando a través de cualquier objeto o situación real, generalmente poco estructurado, percibimos algo distinto asociándolo a patrones conocidos. Resumiendo, que donde tan solo hay una mancha, una sombra, una rugosidad, etc. nosotros vemos formas, rostros y todo aquello hasta donde nuestra imaginación llegue.

Este fenómeno responde a la tendencia del ser humano a organizar en estímulos que tengan sentido las cosas que ve. De hecho, hay una teoría que plantea que el ser humano adquirió esta habilidad para poder distinguir caras entre las hojas y defenderse de sus depredadores.

La pareidolia ha sido estudiado y lejos de ser un problema mental, llega a ser un buen síntoma. El profesor Kang Lee, de la Universidad de Toronto, explica que ver rostros en cosas inanimadas es un síntoma de que nuestras conexiones cerebrales funcionan perfectamente.

¿Donde podemos ver imágenes pareidólicas?

Visión de animales o rostros en la forma de las nubes.

Visión de rostros en las cimas de algunos cerros pedregosos

Visión de personas o siluetas en el pavimento

Imágenes religiosas en objetos cotidianos (árboles, rocas, plantas).

La naturaleza es una buena fuente de imágenes pareidólicas, las rocas, el hielo…

Los árboles y las ramas

En el fuego y en el humo 
¿Por qué se produce?
La responsable del fenómeno de la pareidolia es la parte del encéfalo que continene unos circuitos específicos que se activan para procesar la información visual relativa a las caras de manera distinta al resto de datos.

Esta estructura se llama giro fusiforme, y en cuestión de centésimas de segundo nos hace ver caras allí donde las hay, pero también allí donde no las hay. Además, cuando ocurre esta segunda posibilidad no podemos evitar tener la fuerte sensación de estar contemplando a alguien, aunque ese alguien sea en realidad un grifo, un peñasco o una fachada. Ese es el poder subconsciente del giro fusiforme: lo queramos o no, se activará cada vez que veamos algo que recuerda vagamente a un rostro. Es la contrapartida por haber diseñado un cerebro que está preparado para enfrentarse a gran cantidad de estímulos cambiantes e imprevisibles.

¿Te ha ocurrido alguna vez? Seguro que sí, anímate y cuéntanos aquellas pareidolias que te han sucedido o qué hayas visto.

Hasta el próximo día!!!

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