Mi hijo sufre Bullying ¿Qué hago?

Aunque los padres nunca quieran el mal para sus hijos, hay cosas que los niños deben vivir en su camino a la madurez, pero que sean molestados e insultados de forma gratuita es algo que provoca impotencia, enojo y tristeza.

Cada día escuchamos casos de niños que han sufrido humillaciones, han sido golpeados e incluso acosados sexualmente por otros niños. Como padres pensamos que estas cosas no les van a ocurrir a nuestros hijos pero la realidad es otra, el bullying es más común de lo que creemos.
 
Según la ONU, las cifras son alarmantes, 1 de cada 10 niños han sufrido algún tipo de acoso escolar o bullying. Esto nos viene a decir que este problema social está cada vez más cerca de nuestros hijos.

Los niños que son acosados se sienten tan amenazados que tienen miedo a contar lo que está sucediendo, incluso a sus padres. Por eso, es importante que mantengas una comunicación constante con tu hijo y conozcas las principales señales que indican que podría estar sufriendo bullying.

Tipos de Bullying

Según diversos estudios, como los de Ortega y Mora-Merchan (2009), Díaz-Aguado (1996), OMS (2002), y Rigby (1996), entre otros, podemos englobar las distintas formas en las que puede presentarse el bullying en 5 tipos:
 
· Agresión verbal: Son agresiones con insultos o motes que aíslan socialmente a la víctima. Ésta acaba sintiéndose sola y con una autoestima muy baja frente a los demás compañeros causándole rechazo por parte de estos a causa de su maltratador.

· Agresión social: Esta agresión provoca la marginación de la víctima dentro de la clase. No se le deja intervenir en clase, o participar en actividades, organizar eventos, etc. Puede ser una agresión díficil de detectar en clase por parte del maestro ya que se puede pensar que es la personalidad de la víctima que tiene dificultad para relacionarse socialmente. Las víctimas de este tipo de agresión son víctimas de carácter tímido, introvertido.

· Agresión psicológica: En este tipo de agresión, la víctima es humillada, infravalorada y continuamente se burlan de ella. La víctima se siente muy insegura y con mucho miedo. Su autoestima es muy baja a causa del maltrato.

· Agresión física directa: En este tipo de agresión, la víctima recibe golpes, empujones, collejas o agresiones físicas colectivas, palizas en grupo.

· Agresión física indirecta: En esta agresión, a la víctima le roban material escolar, rompen su abrigo, mochila, se lo esconden, etc.

Señales de alerta para los padres

Éstas son algunas conductas que pueden alertarte de que tu hijo/a está sometido/a a una situación de Bullying:
 
1.- Abandono de ciertas actividades. El niño deja de ir a excursiones, cumpleaños, fiestas o cualquier evento con tal de evitar contacto con el acosador y así no sufrir un nuevo acoso.

2.- Dejan de hablar del colegio u omiten información. El niño evita contar la verdad e intenta ocultar el acoso porque le da miedo o está amenazado. Por eso, si empieza a omitir información del colegio, es una señal de alarma.
3.- Aparecen síntomas psicosomáticos. El nño empieza a sufrir dolores de estómago o de cabeza, sensación de asfixia, temblores, palpitaciones o cambios en el apetito o del sueño.
 
4.- Cambios de humor. Si notas que tu hijo está más triste, estresado y/o ansioso que de costumbre, es probable que tenga algún problema. De hecho, en los casos de bullying es usual que se produzcan cambios de humor bruscos sin razón aparente, que el niño se enfade, irrite, frustre o agite con facilidad ante cualquier estímulo.
 
5.- Pérdida o aumento del apetito. En algunos casos, la intimidación y el acoso generan una angustia emocional tal que el niño pierde el apetito. En otros casos, puede suceder justamente lo contrario ya que el estrés también puede aumentar el apetito.
 
6.- Aumentan los despistes. Si tu hijo empieza a perder cosas, como el material escolar u objetos personales y notas que tiene más despistes de lo normal, puede ser señal de alarma ya que muchas veces es utilizado por los acosadores como medio de intimidación.
 
7.- Aparecen cosas rotas. Hay que estar alerta también si nos encontramos con pertenencias rotas, como un estuche o un cuaderno deteriorado o prendas de ropa estropeadas.

Este vídeo os muestra como se siente una niña que está viviendo este infierno del acoso escolar o Bullying. Ha sido realizado por la Bedford High School and North Star Digital for Anti-Bullying Week 2015. 

 
¿Qué puedes hacer como padre/madre?

— Investiga minuciosamente lo que está ocurriendo, habla con sus compañeros más cercanos, maestros, amigos y familiares.

Habla con tu hijo y hazle sentir que puede confiar en ti, así él se sentirá cómodo al hablar contigo acerca de todo lo bueno y lo malo que esté viviendo. 
 
— Habla con él del tema. Escucha a tu hijo, deja que se desahogue.
— Si efectivamente has comprobado que lo están acosando, mantén la calma y no demuestres preocupación, el niño tiene que ver en tu rostro determinación y positivismo.
Comprométete a ayudar a tu hijo, y muy importante, hazle saber que él no es el culpable de esta situación.
— No trates de resolver el problema diciéndole a tu hijo que se defienda y tome venganza.
Debes ponerte en contacto con el profesor de tu hijo y con la dirección de la escuela para ponerlos al tanto de lo que está ocurriendo, pídeles su cooperación en la resolución de los hechos.
— Si tu hijo se encuentra muy dañado emocionalmente por toda esta situación, busca la asesoría de un psicólogo para ayudarle a que supere este trauma. Pero jamás te olvides que la mejor ayuda, en esos casos, es la de su familia.

 
¿Conoces a algún niño que haya pasad por esto? ¿Conoces a algunos padres que hayan tenido que pasar por esta situación? Si tu respuesta es afirmativa nos encantaría saber tu testimonio, ya que, estoy segura de que puede ayudar a otras personas a que busquen ayuda. 
 
Hasta la próxima semana!
 
 
2 comentarios
  1. La informacion cabal sobre este mal,tan destructor para nuestra niñez es algo muy importante, para encontrar soluciones reales y prontas, antes de que sea tarde y el disco y el plato se quiebren y la sociedad tenga, mas tarde que lidiar con las consecuencias y afrontar una difícil cura.
    RECORDEMOS QUE LO MEJOR NO ES CURAR, SINO PREVENIR LOS MALES MAYOREZ.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *