Los 2 años: Una edad complicada

Los 2 años: Una edad complicada 1
Según Javier Urra (Psicólogo de la Fiscalía de Menores de Madrid y autor del libro «El pequeño dictador»), «si tienes un niño pequeño que hace lo que quiere, que piensa que todos a su alrededor son unos satélites, que a los dos años no ayuda a recoger los juguetes, que jamás se pone en el lugar del otro, aprende que la vida es así y la madre es una bayeta que sirve para ir detrás de él. Si eso no se frena, cuando tiene 16 o 17 años se desborda: exige mucho dinero y cuando la madre un día le dice no, no lo acepta. Lleva 17 años oyendo que sí a todo. ¿Cómo que no?, dice. Entonces la empuja contra la pared, le tira la comida a la cara, la amenaza». Esto es lo que puede ocurrir si no empezamos a poner desde ya límites a nuestros hijos, si te viene a la mente «es que aún es muy pequeño» lo tienes claro, esta situación tarde o temprano pasará. 
¿Qué pasa a los 2 años?
Los 2 años: Una edad complicada 2Entre los 2 y 3 años, los niños, experimentan muchos avances y cambios importantes. Empiezan a caminar sin ayuda y empiezan a correr, arrastran juguetes detrás de él mientras anda, pueden coger uno o varios juguetes mientras caminan, se ponen de puntillas, suben y bajan escaleras solos, bajando un escalón en cada paso, empiezan a sostenerse de la barandilla o de la mano de un adulto, abren puertas, trepan por los muebles y bajan de ellos, usan la cuchara y la taza de forma más o menos adecuada, dan la vuelta a un recipiente para sacar lo que hay dentro, chutan y lanzan al aire una pelota, hacen torres con cubos y los juntan en línea si se les enseñan, realizan de manera espontánea garabatos, líneas o círculos con una tiza o una cera, se lavan y secan las manos, etc. 
Por todo lo expuesto anteriormente, como veis, el niño ha ganado independencia motora, lo cual supone que está expuesto a más peligros y estímulos que anteriormente. Habremos de facilitarles un entorno seguro en el que se muevan con los mínimos peligros posibles y asegurar las partes altas del hogar (televisiones, jarrones sobre mesas…), las tomas eléctricas y todos los armarios o cajones que contengan productos u objetos peligrosos. No podemos perder de vista al niño en ningún momento, pues en cuestión de segundos podría ponerse en peligro y sufrir algún daño, esto es algo que a los padres puede desbordarles debido a la gran cantidad de atención que precisan.
Todos estos avances a nivel autónomo y la cantidad de estímulos a su alcance hace que empiecen a formar parte de su personalidad. Empieza a comunicarse y a poder elegir y pedir lo que quieren, se mueven con total autonomía y todo esto hace que empiecen a posicionarse y a querer marcar sus pautas. Es una etapa de autoafirmación: «yo» y «mío» se convierten en dos de sus palabras favoritas.
Por lo tanto, quiere ser independiente, pero se frustra con frecuencia porque no llega a dominar muchas habilidades que ya empieza a saborear. Por lo tanto, las rabietas alcanzan en esta etapa su máximo apogeo.
¿Qué puedo hacer?
Le da igual cuando le «amenazo» castigándole. Los niños/as con esta edad aún no calibran bien la dimensión y el significado del castigo y tampoco conoce sus consecuencias. Para conseguir que funcione algo mejor, hay que estableces las consecuencias de su comportamiento de inmediato, así le será mucho más fácil entender la relación entre causa y consecuencia.
Un «¿que?» por respuesta. No es que esté intentando que rebaséis vuestro límite de paciencia, simplemente pide tiempo muerto. Muchas veces están distraídos cuando les preguntamos, ya que su atención no se fija al 100% en la persona que les está hablando. Esta es la explicación de, ese continuo ‘¿qué?’ es una manera de ganar tiempo para procesar lo que le han preguntado. La mejor opción para evitarlo, es llamar su atención antes de preguntarles algo y, al hacerlo, hablarles despacio. Así los pequeños no tendrán necesidad de pedir ese tiempo muerto.
Le gusta transgredir los límites y normas. Necesitan probar dónde está el límite, es una especie de juego. Es su manera de sentirse reforzado y valorado. Ignorar su mal comportamiento y prestarle atención cuando obedezca, es la mejor táctica que puedes seguir.
Los 2 años: Una edad complicada 3Quiere lo mismo todo el tiempo. Puede que haya visto mil veces la misma peli, puede que se la sepa de memoria y que pensemos que hasta que cumpla los quince no se va a hartar de ella. Esa actitud es de lo más normal. Simplemente, la película cubre sus necesidades, conecta con su psicología, le hace reír y, claro está, eso le hace sentir bien. 
Es tímido selectivo. Empiezan a sentir timidez, un emoción que muchos no habían experimentado todavía. Suele ocurrir en niños/as que por carácter son más vergonzosos o que, aun sin serlo, no se han expuesto todavía a muchos ‘eventos’ sociales. Para que no se sientan incómodos ante una persona que no conocen, tenemos que empezar por respetarles y no forzarles a mostrar conductas que no desean. Es posible que en unos minutos se les pase. Habrá que ofrecerle situaciones en las que pueda interactuar con otros niños y con sus padres de manera más cómoda para ir cogiendo confianza.

Para ti…¿Cómo ha sido o está siendo esta etapa en tus hijos/as? Cuéntanos tu experiencia puede ayudar a otros padres!!

Hasta la próxima semana!!

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