EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO

En la película «Mejor imposible», Jack Nicholson se pone en la piel de Melvin, un hombre maduro y solitario asaltado por obsesiones persecutorias que lo llevan a ejercer una serie de rituales específicos al regresar a su hogar como encender la llave de luz repetidas veces y lavarse las manos compulsivamente, siempre con un jabón nuevo, es un buen ejemplo de vida de una persona que padece un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).
 
El TOC es un problema común que afecta al 2 por ciento de la población y afecta a hombres y mujeres por igual.
 
Es un trastorno perteneciente al grupo de los trastornos de ansiedad caracterizado por:
 

Obsesiones: Las obsesiones son ideas, imágenes e impulsos que pasan por la mente de una persona una y otra vez. Una persona con OCD no quiere tener estos pensamientos y los encuentra perturbadores, pero no puede controlarlos. A veces, estos pensamientos vienen de vez en cuando y son solo levemente molestos. Otras veces, una persona que tiene OCD tendrá pensamientos obsesivos todo el tiempo.

 
Compulsiones: Los pensamientos obsesivos hacen que las personas que tienen OCD se sientan nerviosas y con miedo. Intentan librarse de estos sentimientos realizando determinadas conductas según «reglas» que ellos mismos crean. Estas conductas se llaman compulsiones. (Las conductas compulsivas también se llaman, a veces, rituales). Por ejemplo, una persona que tiene OCD podría tener pensamientos obsesivos sobre gérmenes. Debido a estos pensamientos, es posible que la persona se lave las manos repetidamente. Realizar estas conductas, por lo general, solo hace que los sentimientos de nervios desaparezcan por poco tiempo. Cuando el miedo y el nerviosismo regresan, la persona que tiene OCD repite la rutina nuevamente.

Un testimonio conmovedor

Este testimonio sería un ejemplo de una persona que padece este tipo de trastorno y como podéis ver es muy incapacitante y perturbador.
 
Rosa tiene 38 años. Cuando era niña realizaba algunos rituales que podían asociarse a un TOC, pero ella los atribuía a su personalidad. «Yo soy así, llego temprano a todos lados, soy ansiosa», decía y no le daba mayor importancia. En 2007, cuando se quedó embarazada empezó a sentir un montón de síntomas raros. «Todo el tiempo pensaba que estaba enferma. Tenía taquicardia y pinchazos en todo el cuerpo. Iba al médico y me decían que no tenía nada, pero yo pensaba que sí», explicó.
Cuando nació su hijo todo empeoró. «A los 10 días el bebé estaba llorando y yo estaba muy nerviosa y no sé porqué se me pasó por la cabeza que iba a coger un cuchillo y que lo iba a matar. Desde ese momento esa idea se me transformó en una obsesión. Era algo totalmente absurdo, un pensamiento irracional. ¿Cómo yo, que no mataba ni a una mosca, le iba a hacer daño a mi propio hijo? Creía que me estaba volviendo loca», relató.
«Ese pensamiento se me pasaba por la cabeza y no lo podía evitar. Era un sufrimiento total, estaba todo el día angustiada, llorando y no podía decírselo a nadie, ni a mi marido, ni a mi familia. ¿A quién le iba a decir que tenía miedo de matar a mi hijo?», recordó.
 

Rosa aguantó durante un año sin saber qué era lo que tenía, hasta el día en que vio que un psicólogo describió en televisión un caso similar al suyo. Ahí supo que no estaba sola y decidió buscar ayuda terapeútica.

 
«Los primeros seis meses fueron muy duros, pero después empecé a mejorar gracias a la medicación y a la terapia individual y grupal. Al año ya estaba relativamente bien», contó aliviada, aunque el tratamiento se alargó hasta finales del año pasado.
 
Os recomendamos que descubráis más sobre este trastorno en una web amiga Curar el TOC. Allí encontraréis muchísima información de gran utilidad. 

TIPOS DE TOC

Dentro del T.O.C. se pueden diferenciar como más comunes:
 
Lavadores y limpiadores: son personas a las que carcomen obsesiones relacionadas con la contaminación a través de determinados objetos o situaciones.
 
Verificadores: son personas que inspeccionan de manera excesiva con el propósito de evitar que ocurra una determinada catástrofe.
 
Repetidores: son aquéllos individuos que se empeñan en la ejecución de acciones repetitivas.
Ordenadores: son personas que exigen que las cosas que les rodean estén dispuestas de acuerdo con determinadas pautas rígidas, incluyendo distribuciones simétricas.
 
Acumuladores: coleccionan objetos insignificantes, de los que no pueden desprenderse.
 
Con Rituales mentales: acostumbran a apelar a pensamientos o imágenes repetitivos, llamados compulsiones mentales, con el objeto de contrarrestar su ansiedad provocadora de ideas o imágenes, que constituyen las obsesiones.
 
Numerales: buscan sentido a los números que les rodean; sumándolos, restándolos, cambiándolos hasta que les da un número significativo para ellos.
 
Atormentados y obsesivos puros: experimentan pensamientos negativos reiterados, que resultan incontrolables y bastante perturbadores. No obstante, a diferencia de quienes sufren los demás tipos de T.O.C., no se entregan a comportamientos reiterativos de tipo físico, sino a procesos reiterativos únicamente mentales.
 
Sexuales: pensamientos sexuales recurrentes, abarcan todas las particularidades y conductas sexuales, como: ideas infundadas sobre tener disfunciones sexuales o no ser apetecible.

Hasta la próxima semana…!!!

 
 
 

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