El Duelo Perinatal, un duelo silenciado por la sociedad

duelo perdida prenatal

¿Qué es la pérdida gestacional o perinatal?

Una pérdida gestacional se da cuando el bebé fallece durante el periodo de gestación o el parto. Existen dos tipos: el aborto y la muerte fetal. Se considera aborto si se da antes de la semana 20 de gestación y el peso del feto o embrión es inferior a 500 gramos. Y estaríamos antes una muerte fetal si la madre ha pasado la semana 20 de gestación y el bebé supera ya los 500 gramos de peso.

¿Qué es el duelo gestacional o perinatal?

El duelo gestacional o perinatal es el proceso que transcurre tras una pérdida gestacional. Un duelo es un proceso natural que ocurre en el ser humano tras una pérdida, por el que vamos transitando una serie de etapas. En el duelo gestacional aparecen también estas etapas, pero nos encontramos ciertas particularidades y unas características especificas que difieren de otro tipo de duelos, ya que la persona siente este duelo como menos válido o minimizado por el resto, al tratarse de una pérdida de algo que no había llegado aun a su vidas.

  1. La negación. Esta puede durar días, semanas o incluso los meses posteriores a la pérdida. En los que los padres no van a poder asimilar o procesar las noticia, ya que la mente pone en marcha este mecanismo para no digerir una realidad que aterroriza.
  2. La ira. Esta fase puede ser más llamativa en la madre, juntándose en ocasiones también con el sentimiento de culpa, cuestionándose su papel en esa pérdida del bebe debido a su comportamiento durante el embarazo. Esta ira puede ir volcada hacia sí misma o hacia fuera, como hacia el equipo médico, la vida o dios (en caso por ejemplo de ser creyentes), por permitir que algo tan injusto ocurra.
  3. La negociación. En esta etapa los padres sienten confusión y pueden hacerse preguntas del tipo ¿qué hubiera sucedido si…?, imaginándose como seria la vida si el niño no hubiera fallecido.
  4. La depresión. Esta puede ser la fase más dolorosa y difícil de gestionar, en la que aparecen la emoción de tristeza más profunda y vacío, acompañada igual de síntomas como falta de apetito, problemas de sueño, dificultades en la atención… También pueden aparecer los miedos, y llegar a experimentar ansiedad ante la posibilidad de quedarse de nuevo embarazados y perder de nuevo al bebé.
  5. La aceptación. Esta última fase es en la que asumen la pérdida permitiéndose la oportunidad de vivir a pesar de la ausencia, y con ella darían cierre al duelo, que esto no quiere decir que se borre el recuerdo o no quita que pueda seguir generando cierto dolor al recordarlo.

Este proceso no tiene porque ser lineal ni igual en todas las personas, y cada uno lo vivirá de una manera diferente. Tampoco hay un tiempo determinado, pero más o menos se aproxima que alrededor de los 6 meses o 1 año del acontecimiento ya no constituye el centro de la vida emocional de los padres.

Es un duelo complicado, y se estipula que un 22% de las madre que ha tenido una pérdida perinatal sufre algún trastorno psicológico como depresión o ansiedad, y un 15% de las parejas tiene problemas para superar el duelo.

El tabú del duelo perinatal

Consideramos tabú aquello que se silencia, se invisibiliza, aquello a lo que no se le da un lugar o espacio. Y esto es algo que ocurre mucho alrededor de este tema, ya que a muchas mujeres les cuesta hablar del duelo perinatal, y esto acaba haciendo el proceso mucho más complejo y solitario.

En España unos 2000 bebés mueren cada año pasadas las 24 semanas de embarazo o durante el primer mes de vida. Por lo que miles de personas se ven expuestas a esta situación y no cuenta con suficiente conciencia, visibilidad e interés hacia el tema.

El duelo perinatal se trata de un duelo ignorado, silenciado y que a veces los padres sienten como desautorizado o minimizado.

Muchas veces desde los mismos hospitales se ha tendido a minimizar el impacto que estas muertes tienen sobre los padres, ya que se tenia la falsa creencia de que si no habían llegado a conocer al hijo había menos sufrimiento, no ofreciendo a veces incluso la posibilidad de verlo o despedirse de él, como negándoles el derecho a sufrir por un bebé que no había nacido.

No se tiene en cuenta que cuando una pareja decide dar el paso hacia la maternidad y la paternidad y se ponen en búsqueda de un bebe, comienza un proceso en el que se proyecta un futuro, y se empiezan a desarrollar ya una serie de emociones. Esto implica generar unas expectativas, ilusiones y proyectos de futuro. Y desde el momento en el que la madre sabe que esta embarazada se empiezan a acrecentar todas estas sensaciones, y el nuevo miembro que se esta gestando comienza ya a ocupar un espacio mental y emocional muy grande en sus vidas.

Normalizar, hablar y compartir diferentes testimonios, ayudará a las personas que estén pasando por este duelo a poder sentirse mucho más comprendidas y acompañadas, y ayudará a gestionar mejor esa sensación de desamparo, soledad, incomprensión y desconocimiento frente a su situación.

Testimonio pérdida gestacional o perinatal

Para poder entender mejor el sufrimiento que viven las personas que pasan por este proceso, aquí tenemos el testimonio de Ana, un caso real en el que podemos acercarnos más de cerca a lo que puede llegar a sentir alguien que pasa por algo así.

“Perdimos a nuestro hijo Gaël, justo antes de su nacimiento, fui a ponerme las correas y Gaël se enganchó con el cordón y murió. Parí a mi pequeño con mucho dolor físico y emocional, me desgarré físicamente y a su vez mi alma se quebró para siempre…

El silencio en el paritorio me atormentó durante mucho tiempo, la ausencia de llanto, de vida…

No pude ver a mi bebé sin vida, estaba débil, no fui capaz de hacerlo… sus abuelas lo despidieron con amor, papá y yo seguíamos en el hospital. Sus cenizas siguen en casa de la abuela.

Durante las semanas siguientes fue imposible dormir, pasaba las noches mirando dormir a mi hija mayor, tenía miedo a que le pasara algo. A perder a mis seres queridos, la muerte de Gaël me mostró la muerte de cerca y lo vulnerables que somos.

Puedes perderlo todo en un segundo sin poder hacer nada. Cuando el dolor físico cesó, el dolor emocional fue todavía más fuerte, no salía a la calle y cuando comencé a hacerlo era lejos de los lugares donde podía encontrarme a alguien que me preguntara por mi bebé, no estaba preparada ni fuerte para responder.

Mi hija mayor fue la base de mi recuperación me hizo saber que estaba ahí, que me necesitaba y yo supe que no podía dejarme caer, no podía rendirme al dolor.

Hice muchas sesiones con profesionales que me ayudaron a sacar mi dolor, mis temores, mis lamentos… tenía a mi marido, a mi familia… pero ellos también

estaban pasando su duelo y con profesionales tenía la libertad de soltar sin barreras emocionales…

El tiempo pasó, volví al trabajo, todo fluyó y me quedé embarazada de mi bebé arcoíris, pasé un embarazo bueno pese a mis miedos, pero fueron más fuertes mis ganas de hacerle sentir a mi bebé mi felicidad de su llegada.

Y nació, lloró, abrió sus ojos a la vida y yo volví a respirar y a creer en la vida. Mis hijos y mi marido me dan la fuerza para mirar al futuro con optimismo.

Sobre la recuperación… no estoy recuperada, nunca lo estaré… sólo he aprendido a vivir con la ausencia de mi hijo mediano, he aprendido a disfrutar de cada instante, él me enseñó que tenía que hacerlo.

Siempre lo extrañaré porque es parte de mí pero tengo que seguir viviendo por mí y por los míos. Y ahora soy un yo diferente pero soy yo, con mi esencia y mis vivencias.

El dolor es distinto, es menos intenso y se ha convertido en una nostalgia de lo que pudo haber sido. “

¿Cómo despedir a un bebé no nacido?

Ante una pérdida necesitamos un cierre, una despedida. Ya desde la prehistoria, las diferentes culturas han sentido la necesidad de realizar ritos funerarios cuando fallecían sus allegados. Por lo que se podría decir que es algo inherente al ser humano. Y al igual que realizamos un funeral ante la muerte de un ser querido para poder darle esa despedida que merece, también necesitaremos de esta despedida en un duelo perinatal, aunque esto es algo que no esta muchas veces presente, y parece menos justificado ante un bebe que no ha llegado a nacer.

Estos ritos funerarios son importantes, ya que son una experiencia que ayudan a marcar el inicio del proceso de duelo, y van a facilitar el proceso de ir asumiendo no solo racionalmente, si no también a nivel emocional que el bebé que esperaban ya no va a estar y tampoco el futuro imaginado junto a él,  y esto hará que puedan ir aceptando e integrando la realidad de la pérdida.

Si es posible, también puede ayudar el hecho de ver al bebé tras el parto, sostenerlo y poder despedirse de él. Por ejemplo, en el caso de Ana ella no se sintió con fuerzas para realizar esto, y también es totalmente respetable, pero es importante que desde los hospitales se pueda plantear esta opción, y que sean los padres libremente los que tomen la decisión según consideren.

No hay una manera única o correcta de hacer las cosas, y cada familia va a tener unos tiempos o va a necesitar cosas diferentes. Hay familias que pueden no sentirse preparadas para hacerlo inmediatamente y prefieren darse más espacio para despedirse con más calma y menos angustia. Esta claro que no es nada fácil, y esta despedida supone cerrar una etapa o avanzar, y a veces puede costar más sentirse listo para ello.

Estas pueden ser algunas recomendaciones o acciones que pueden ayudar en el proceso de esa despedida, teniendo en cuenta que cada pareja puede modificarlas o adaptarlas según sus necesidades:

  • Buscar un espacio tranquilo y bonito, puede ser algún rinconcito de la casa, algún sitio en la naturaleza, un árbol especial, cerca del mar… En algún sitio que represente algo simbólico para la familia. Dónde poder ir a llorarle o a sentirte más cera de él, a pesar de saber que realmente no está ahí.
  • Puedes ponerte música si esto te ayuda más a conectar
  • Puedes realizar la despedida a solas o en compañía, según si prefieres algo más íntimo con tu pareja, familia, o con gente cercana que sientas que te pueden acompañar
  • Realizar actos simbólicos como encender una vela, soltar un globo, plantar un árbol o planta, dejar flores en algún sitio especial…
  • Elabora una caja de recuerdos, que puedes decorar y meter en ella ecografías, cosas que igual hubieras comprado, un chupete…
  • Escribe una carta. Esto puede ser muy liberador y reconfortante, escribirle una carta expresando lo que has sentido por él durante el embarazo, planes que igual tenias, lo mucho que lo querías y lo que te acordaras de él…

Si hay hermanos, también puede ser importante involucrarlos en el proceso de despedida, y ofrecerles la posibilidad de que se despidan a su modo con alguna carta, dibujo… o lo que a ellos les apetezca o necesitan.

¿Por qué la negación del duelo aumenta el sufrimiento?

La negación es una de las primeras fases del duelo, y es algo normal en el ser humano, ya que lo que busca nuestro cerebro es protegerse del dolor, negando el significado de la pérdida, por lo que la persona puede también engañarse restándole importancia a la pérdida y viéndola como menos significativa de lo que realmente es para ella.

La negación nos proporciona un alivio transitorio de la dura realidad psicológica a la que tenemos que enfrentarnos. Pero al final esta negación puede convertirse en un problema en si mismo, ya que si la persona se queda anclada en la negación va a ser todo lo opuesto a aceptar la realidad de la pérdida, y va a hacer que la persona no pueda comenzar a elaborar la pérdida.

Las emociones que se reprimen actúan generando una tensión permanente, y como resultado de esta tensión crónica pueden surgir ciertos síntomas físicos o trastornos psicólogos. Ya que esta evitación del dolor acaba haciendo que a la larga este dolor se mantenga y que acabe apareciendo de una manera más intensa al acabo del tiempo, ya que lo que se esta haciendo es bloquearlo o apartarlo, como si pusiéramos una tirita a una herida, pero sin realmente curarla.

Al no transitar este dolor, y no elaborar el proceso de duelo, se impide una transformación que permite seguir adelante con la vida.

¿Qué no decir en duelo perinatal?

Muchas veces nos cuesta acompañar a las personas que están sufriendo o pasando por un proceso complicado, y desde el querer aliviar su dolor o ayudarles podemos caer en decirles ciertas cosas que muchas veces más que ayudar lo que van a hacer es que los padres puedan sentir que se esta invalidando su dolor o que no se les entiende, lo que va a complicar la elaboración del duelo.

Por eso estas son algunas de las cosas que deberíamos evitar decir:

  • “Todo pasa por algo”
  • “Ahora está en un lugar mejor”
  • “El tiempo todo lo cura”
  • “Son cosas que pasan”
  • “Al menos no lo habíais conocido aun”
  • “Mejor así que no os habíais encariñado aun”
  • “Eres joven, aun tienes tiempo”
  • “Ya lo volveréis a intentar”
  • “Ya vendrá otra oportunidad”
  • “Mejor mirar hacia el futuro”

¿Cómo ayudar a unos padres en duelo?

Durante todo el proceso es clave que los padres se sientan acompañados, hacerles sentir que entendemos su sufrimiento y que estamos ahí para atenderlos. Es muy importante el poder validar y recoger su dolor, ofreciéndoles un espacio de seguridad y confianza en el que sientan que se pueden reconocer y expresar su dolor. Podemos acompañarles en su pérdida a través de frases o preguntas que puedan permitir la expresión de emociones, como:

  • “Lo siento mucho, estoy aquí contigo”
  • “¿Cómo te sientes? ¿Hay algo que pueda hacer por ti?”
  • “Expresa lo que necesites”
  • “Si deseas hablar aquí estoy”
  • “No estás sola/o”

A veces tampoco hace falta decir grandes cosas, y las persona puede necesitar simplemente la presencia o cercanía de sus seres queridos sin querer que le digan nada al respecto. En esos casos podemos también permanecer a su lado en silencio, brindándoles muestras de afecto o cercanía.

Cómo podemos ayudar los psicólogos a las personas que sufren una pérdida gestacional

Debido a la incomprensión que pueden sentir los padres, y la falta de recursos emocionales muchas veces por parte del entorno que van a acrecentar esta sensación, puede ser muy útil el buscar ayuda psicológica, para recibir un acompañamiento por parte de profesionales expertos en el duelo que vaya a permitir valorar los intensos sentimientos que se producen, cuidarse emocionalmente y evitar que el duelo se cronifique y derive en problemas de depresión y/o ansiedad.

Lo más importante en este acompañamiento será la expresión emocional de la pérdida, que la persona puede expresar tal como vive y siente sus emociones sin censuras, por horribles que le parezcan en esos momentos sus sentimientos, dejarles el espacio para soltar y liberarse de ellos. También el poder normalizar sus reacciones, y hacerles ver la fase del duelo que transitan. Escuchar sin juzgar sus sentimiento ni interpretarlos. Ir respetando sus tiempos y ajustando el proceso en base a sus necesidades, apoyando las decisiones que vayan tomando y los retos a los que se enfrenten a la hora de lidiar con su entorno y con su día a día.

Y que poco a poco puedan adaptarse a un medio en dónde aquello que esperaban no va a ocurrir por el momento, y que puedan recolocar emocionalmente al bebé fallecido, no desde el olvido, sino desde el encontrarle un lugar apropiado en su vida psicológica.

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