Custodia compartida

Cuando una pareja se divorcia o se separa, los hijos/as son los principales damnificados, especialmente debido a que su estructura familiar ha sido modificada. Silos dos padres llegan a un acuerdo de una manera pacífica y serena en un período corto de tiempo, los pequeños sufrirán mucho menos. Pero cuando no es posible llegar a un acuerdo entre los padres y tienen que intervenir los abogados y, en última instancia, los jueces, las secuelas psicológicas en los menores se multiplican.
En la consulta, estoy cansada de ver a niños/as con padres separados, algunos de ellos con separaciones modélicas (como la de mis padres por ejemplo) en las que no ha supuesto prácticamente ningún efecto negativo en los pequeños, en cambio otras, que lo han hecho y mucho. La separación o el divorcio de los padres afecta a los hijos por más que se intente aminorar la carga negativa que conlleva para la vida de los pequeños, eso es una realidad porqué la misma adaptación de la nueva situación ya supone un esfuerzo importante. Una de las soluciones más ventajosas, en muchos casos, es la custodia compartida, ya que, parece estar convirtiéndose en la solución más equilibrada en caso de ruptura del matrimonio aunque la realidad es que tiene ventajas e inconvenientes.
Aunque las cosas están cambiando, y en Valencia por ejemplo, actualmente la primera opción es la compartida, siempre y cuando ambos padres estén capacitados para darle una calidad de vida y de cuidado óptima a sus hijos/as, casi siempre hay un cónyuge, el no custodio, que disfruta muy poco de su derecho como padre de estar con sus hijos. Esto hace que nos olvidemos de que hay un derecho mayor, el interés superior del menor. Y para conseguirlo la mejor opción puede ser la custodia compartida.
Con la custodia compartida se busca que el menor conserve su relación con ambos padres y no genere tanto sufrimiento la ruptura, aunque también hay quien mantiene que genera desventajas como que supone más gastos a los padres o el cambio habitual de casa supone menos estabilidad para los pequeños. En unas líneas hablaremos de las ventajas e inconvenientes que puede suponer la custodia compartida. 
¿Cómo prevenir las secuelas psicológicas en los niños?
Cómo hemos comentado anteriormente, es imprescindible separarnos de una manera óptima para que los niños presenten las menores secuelas psicológicas posibles, a continuación vamos a ver algunos aspectos a tener en cuenta por vosotros como padres: 
No le pongáis en medio. Si tenéis que hablar el uno con el otro hacedlo por vuestros propios medios.
No hagáis que se decante por uno o por otro. Vosotros dejaréis de tener marido/mujer, pero para ellos seguís siendo su padre y su madre. Cuando sea posible hablarle bien el uno del otro, hubo un momento que decidisteis estar juntos y crear una familia, no lo olvidéis.
A menos que exista una situación problemática, permitirles poder estar con ambos padres. Tened esto en cuenta cuando decidáis con quién tienen que vivir.
Cuanta más armonía más fácil. Cuanto mejor os llevéis entre vosotros, más fácil les resultará superar el divorcio.
Preocuparos por sus necesidades. Aunque vosotros también lo estéis pasando mal, necesitaran hablar de lo que están pasando también ellos como hijos/as.
Intentad continuar con sus rutinas. Ya es suficientemente estresante pasar por un divorcio, como para tener que sufrir los niños/as otro tipos de cambios como de colegio, de amigos y de casa.
Recordad que son vuestros hijos/as. Sus papeles no son ni el de cónyuge o amigo. Continuad tratándole como un niño/a y no volquéis vuestro dolor en ellos. 
Si necesitas hablar sobre lo que estás pasando, busca un amigo o un psicólogo. Es demasiado para los niños/as cargar también con vuestros problemas de adultos.

Tiene que pasar el proceso de duelo. No importa la edad que tengan en el momento de la separación, sigue siendo una pérdida para ellos. Pueden mostrar disconformidad de distintas formas, enfado, depresión, ansiedad o mal comportamiento. Ayudadles cuando os necesiten.
Ventajas de la custodia compartida
Aquí os muestro algunas de las ventajas que puede tener el régimen de custodia compartida:
La ruptura es menos dolorosa y traumática para el menor porque ninguno de los progenitores desaparece de su día a día. La familia se ha modificado, pero no se ha destruido.
— Al pasar el mismo tiempo con ambos padres, el niño no tiene la sensación de abandono que se manifiesta cuando pasa mucho tiempo sin ver a uno de los dos. 
El pequeño ahora tiene dos familias en lugar de una y eso debe tomarse como un sumatorio a su vida y no como una pérdida. El papel de los padres y su buena comunicación es imprescindible para que esto se produzca.
— Como la custodia compartida exige una comunicación constante entre los padres, el menor no se ve en la necesidad de actuar como intermediario entre ellos, un papel que nunca deberían asumir los hijos/as.
Se inimizan emociones negativas. Tras un divorcio son muy frecuentes el miedo al abandono, tener sentimiento de deslealtad o de culpa, de negación, etc, al vivir de una manera muy semejante a la de antes y encontrarse en su entorno conocido hasta el momento, el pequeño está más seguro y estas sensaciones no afloran con tanta virulencia.
Evitamos la parentificación. Es decir, que los hijos se hagan demasiado responsables. La custodia compartida esquiva que un menor asuma el papel del padre o de la madre y tome decisiones que no le corresponden o madure antes de tiempo.
Son ambos padres aptos para educar. No se pone en duda la capacidad de cuidado de ninguno de los progenitores y se les considera a ambos como óptimos para llevar a cabo la crianza y educación de sus hijos.
Modelo educativo común. La custodia compartida favorece que los padres lleguen a acuerdos y sean más flexibles y capaces de negociar las pautas educativas de sus hijos y así transferir un buen modelo de conducta.
Mayor responsabilidad. Los progenitores que mantienen la custodia compartida se tienen que comprometer más, tienen más obligaciones y responsabilidades con sus hijos
Desventajas de la custodia compartida
Gastos superiores. Los progenitores se encuentran en la realidad de hacer frente a mayores gastos, de forma individual, como por ejemplo, tener sus respectivas viviendas acondicionadas para poder darles a sus niños un lugar adecuado para vivir.
Los padres deben vivir cerca. Cuando se mantiene el régimen de custodia compartida es aconsejable que las casas de los padres se encuentren cerca. Como una separación, normalmente, se produce cuando surgen desavenencias, es un gran esfuerzo para los padres tener que coincidir y un inconveniente muy significativo para muchos padres. 
Modificación de hábitos. Los pequeños tienen que adaptarse a las rutinas de cada uno de los hogares en los que vive, aunque lo ideal será que sean similares para estar implantando una educación común y que no hayan contradicciones.
Menor estabilidad. A no ser que sea posible y los pequeños permanezcan en una casa común siempre, mientras los padres mudan de residencia cuando el otro cónyuge está con los hijos, los niños pueden verse perjudicados. Un cambio de domicilio constante puede generarles tener menos concentración, menos seguridad y sentido de pertenencia.
No aconsejable para niños muy pequeños. Cuanto más pequeños sean los niños, más necesidad biológica tienen de mantenerse de forma constante al lado de su cuidador principal. Esto garantiza su estabilidad emocional, conductual y educativa, según concluye el estudio «Overnight Custody Arrangements, Attachment and Adjustment Among Very Young Children» de la Universidad de Virginia (EE.UU.). 
Afectación emocional y escolar. Tanto para el rendimiento escolar como el desarrollo emocional de los niños es imprescindible seguir cierta rutina, algo que se pierde cuando tienen dos casas. Cuando el niño ya se está adaptando a las costumbres y normas de un progenitor, es turno de trasladarse a casa del padre.
Problemas de conducta. La custodia compartida también puede afectar al comportamiento de los pequeños. Dos progenitores, dos casas, dos entornos distintos cada uno con sus normas, con sus valores y con sus estilos educativos. Todo esto, puede hacer que el menor sienta cierta confusión y se rebele ante las diferentes maneras de educar.
¿Te sientes identificado con este post? ¿Cómo llevas la custodia compartida en tu casa? Cuéntanos tu testimonio ya que puede ayudar a otros padres que están pasando por lo mismo. 
Hasta el próximo día!
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