¿Crees que a partir de los 30 es más difícil encontrar pareja?

En varias ocasiones, he escuchado esta frase afirmando que la dificultad de encontrar pareja crece a medida que vamos cumpliendo años, pero quizá esta afirmación tiene parte de verdad, pero también parte en la que podríamos dar gracias que así sea. Veamos.

¿Os habéis dado cuenta cómo nos vamos conociendo cada vez más, a través de las experiencias que vivimos y los años que cumplimos? Pues he ahí donde podríamos estar agradecidos. ¿Y por qué? Pues es sencillo, nuestras experiencias conyugales anteriores, nos sirven para poder discernir entre lo que nos gusta, nos llena, nos hace sentir bien y nos ayuda a ser mejores, ya que lo hemos podido experimentar en otras personas que han compartido nuestro tiempo como pareja. Pero bien, lo mismo ocurre con lo que no nos gusta, no nos llena, no nos hace sentir bien y no nos ayuda a nivel personal. Ésta es la gran clave.

La clave

Es muy probable, que a los 30 años, ya hayamos pasado por un gran amor, un amor no correspondido y una ruptura dolorosa. Es muy posible que a los 30 años, sepas mejor tus gustos, tus preferencias… en definitiva te conozcas más. Asímismo, es muy probable que hayas tenido algún tipo de relación con personas con cualidades y personalidades diferentes y, por ello, sabes cuándo y con quién te has sentido mejor y has sido más compatible en diferentes ámbitos, tanto personales, como los que se comparten en pareja.

Y ésta es la gran lección del terreno conyugal, que a la vuelta de los 30, tenemos una base experiencia-personal mayor, para ver con más facilidad en el otro, algo que conoces y que tienes claro que no va contigo. También esa base sirve para que, si lo que deseas es tener pareja, puedas ser “más exigente” y, por ende, tu relación de pareja cumpla más requisitos, haciendo así, que tenga más posibilidades de éxito y durabilidad. A esto se le llama calidad.

Aquí viene la trampa

Aceptado el hecho de que nos puede costar más encontrar una pareja, por tener más claro lo que queremos, el problema viene si caemos en pensamientos del tipo: “tengo treinta y tantos y no tengo pareja”; “qué va a ser de mí”; “no me va a querer nadie” y un sinfín de pensamientos que pueden arrebatarnos esa seguridad personal con la que contamos al tener más claras ciertas cosas y llevarnos a ser mucho menos exigentes y más conformistas, provocando que, la primera persona que aparezca, nos parezca la adecuada, no filtremos y nos sirva.

Ser conformista en el ámbito de la pareja, puede traer consigo situaciones poco agradables como discusiones, disconformidad, poco en común, gustos muy diferentes y poco compatibles y, por supuesto, incompatibilidad de caracteres y de formas de vivir la vida. Todo esto, es un cartel luminoso con una flecha apuntando hacia el fracaso como pareja y nos produzca un malestar con nosotros mismos.

Haciendo un símil, la pareja es como una empresa, con su parte económica; de proyectos y objetivos; organizacional; social y compromisos. Por lo que si la pareja es como una empresa, entonces, búscate un buen socio.

Así que, si te encuentras en la maravillosa etapa de después de los treinta, recuerda que tu experiencia puede servirte para vivir una gran próxima etapa como pareja, si te guías por ella.

 

Hasta la próxima semana…

 

 

 

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