Discusiones Familiares: Consejos para resolver un conflicto familiar

discusiones familiares
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El verano trae consigo, en algunas familias, compartir el apartamento, el chalet, etc y esto lleva a la convivencia con los abuelos o hermanos y sus familias. En estos entornos, los enfados dentro de la familia son normales, ya que, es algo que pasa en las mejores familias. Pero los problemas graves, que permanecen durante años no tienen espacio en hogares en los que sus miembros se aprecian y se ayudan entre sí.

Es probable que te hayas visto metido/a en una temporada dónde las «broncas» familiares estén a la orden del día. Este tipo de problemas dentro de tu familia son normales en algunas etapas de la vida, por eso, tienes que aprender a sobrellevar estos conflictos de la manera más saludable posible

¿Qué son las discusiones familiares?

Las discusiones familiares son conflictos o desacuerdos que ocurren entre miembros de una familia. Estas discusiones pueden surgir por una variedad de razones, como diferencias en opiniones, valores, expectativas, decepción familiar, roles familiares, distribución de responsabilidades o conflictos emocionales.

Es importante tener en cuenta que las discusiones familiares son una parte natural de las relaciones humanas. Sin embargo, es fundamental manejarlas de manera saludable y constructiva para evitar que se conviertan en problemas mayores o afecten negativamente la dinámica familiar.

Es por ello por lo que, en este artículo pretendemos exponer algunas estrategias para poder resolver las discusiones en familia.

Tipos de discusiones familiares

Puedes verte envuelta en muchos tipos de discusiones familiares. Por un lado, puedes encontrar las  que se producen cuando los miembros de tu familia ya son adultos, como es el caso de una herencia, problemas de comunicación entre hermanos u otro tipo de problemas donde los distanciamientos entre los distintos familiares y las distintas formas de ver las cosas en la vida se hacen más patentes.

También puedes encontrar discusiones en el propio núcleo de tu familia por un problema con tu pareja o por discusiones de tus padres. Estos problemas son muy delicados y debes buscar una solución lo antes posible para que no acaben destruyendo la relación. Estos conflictos pueden tener muchas consecuencias negativas y desgraciadamente son muy habituales.

Por otro lado, pueden producirse a tu alrededor problemas con tus hermanos o hijos, sobre todo, en determinadas edades como es la etapa crítica de la adolescencia. En la adolescencia tus hermanos u hijos cambian por completo su carácter, necesidades, forma de comunicarse, etc, y todo esto puede alterar significativamente el orden normal de tu casa.

Consejos para resolver los conflictos

  1. Comunícate abiertamente: Establece un ambiente propicio para la comunicación abierta y sincera. Expresa tus preocupaciones y escucha atentamente las perspectivas de los demás sin interrumpir aprendiendo a respetar los turnos y opiniones individuales.
  2. Busca el momento y lugar adecuado: Elige un momento y lugar tranquilo para abordar el conflicto. Evita discutir en medio de situaciones tensas o cuando todos estén agotados o estresados.
  3. Practica la empatía: Trata de entender y comprender los sentimientos y puntos de vista de los todos los miembros de la familia, así como su etapa vital. Ponerte en su lugar puede ayudar a generar comprensión y empatía mutua.
  4. Busca soluciones de compromiso: Trabaja en conjunto para encontrar soluciones que satisfagan las necesidades de todos los miembros de la familia. Fomenta el diálogo, la comunicación en familia y la negociación para llegar a acuerdos mutuamente beneficiosos e incluso específicos, según las necesidades de cada uno.
  5. Evita los ataques personales: Mantén el enfoque en el problema en sí y evita los ataques personales. Utiliza un lenguaje respetuoso y evita el tono acusatorio. Y sobre todo, no normalices las faltas de respeto.
  6. Aprende a perdonar: El perdón es fundamental en la resolución de conflictos familiares. Aprende a dejar ir el resentimiento y a construir puentes de reconciliación. Deja de lado la visión de yo gano-tú pierdes, si no, yo gano- tú ganas.
  7. Procura que los pequeños de la casa no se vean involucrados: Los conflictos entre los miembros de la pareja son perjudiciales para los niños, no solo porque llegan a empatizar con los otros miembros, si no, por la idea que estos pequeños aprender sobre cómo abordar las discusiones y los conflictos.
  8. Aprende de la experiencia: Intenta sacar el lado positivo. Los conflictos familiares pueden ser oportunidades para el crecimiento personal y familiar. Reflexiona sobre la situación y busca lecciones aprendidas para evitar conflictos similares en el futuro.
  9. Busca ayuda externa si es necesario: Si el conflicto persiste o es demasiado difícil de resolver por cuenta propia, considera buscar la ayuda de un profesional. Un tercero neutral puede facilitar el proceso de resolución y ofrecer nuevas perspectivas. En el gabinete Amparo Calandín, te brindamos apoyo para fortalecer tus vínculos familiares a través de la terapia cognitivo-conductual familiar.

Recuerda que la resolución de conflictos en la familia requiere paciencia, comprensión y compromiso de todos los involucrados, así como tiempo y esfuerzo. El objetivo es fortalecer los lazos familiares y promover un ambiente de armonía y amor mediante la comunicación abierta y el respeto mutuo.

Además, es importante considerar que los desencuentros en la familia son normales y habituales. Las familias están formadas por personas con diferentes personalidades, opiniones, necesidades y formas de ver las cosas. Estas diferencias pueden llevar a conflictos y desacuerdos ocasionales. Es natural que surjan desencuentros en ocasiones, ya que cada individuo tiene su propio conjunto de experiencias, valores y expectativas.

Es importante recordar que los desencuentros familiares no son necesariamente negativos. Pueden ser oportunidades para el crecimiento personal y familiar, así como para fortalecer las relaciones a través de la comunicación, el respeto y la comprensión mutua. Al abordar los desencuentros de manera constructiva, se puede fomentar un buen ambiente dentro de la familia.

Por otra parte, se pueden utilizar los resultados de los desencuentros familiares como una forma de beneficiosa de crecimiento personal ya que, gracias a ellos:

  • Se desarrollan las habilidades de comunicación. A medida que se enfrentan a desacuerdos y conflictos, aprenden a expresar sus pensamientos y sentimientos de manera clara y respetuosa, así como a escuchar activamente a los demás.
  • Asimismo, se potencia la comprensión y empatía: Las discusiones familiares pueden fomentar la comprensión y la empatía entre los miembros al escuchar diferentes perspectivas y puntos de vista, es posible que se adquieran nuevas ideas y se amplíe la comprensión de las experiencias y necesidades de los demás.
  • También las discusiones son una oportunidad para entrenar en la resolución de problemas debido a que, a través del diálogo y la negociación, la familia puede trabajar para resolver conflictos y llegar a acuerdos que satisfagan las necesidades de todos.
  • Se fortalecen los lazos familiares Aunque las discusiones pueden ser desafiantes, también pueden puede ser una oportunidad para acercar posturas e ideas entre todos. Superar los desacuerdos y conflictos juntos puede crear un sentido de unidad y resiliencia en la familia.
  • Promueven el autoconocimiento y crecimiento personal, ya que las discusiones pueden llevar a la reflexión personal y al autoconocimiento puesto que se enfrentan a desafíos y conflictos, los individuos pueden descubrir más sobre sí mismos, sus valores, necesidades y límites. Esto puede contribuir a su crecimiento personal y desarrollo.

Es necesario añadir, que hay que tener cuidado con las denominadas discusiones “injustas”, ya que pueden tener consecuencias negativas y ser complemente contraproducente con todo lo comentado anteriormente. Las principales consecuencias pueden ser:

  • Deterioro de la comunicación: Pueden generar un ambiente de desconfianza y falta de apertura a la comunicación con los demás. Los miembros pueden sentirse menos dispuestos a expresar sus opiniones y sentimientos por temor a ser juzgados o tratados de manera indebida.
  • Resentimiento y heridas emocionales: Los individuos de la familia pueden sentirse lastimados, ignorados o menospreciados, lo que puede afectar negativamente su bienestar emocional y la calidad de las relaciones familiares.
  • Distanciamiento familiar: Si las discusiones injustas persisten o no se resuelven adecuadamente, pueden generar distanciamiento. El resentimiento acumulado y la falta de confianza pueden hacer que las personas se alejen emocionalmente, lo que puede afectar la cohesión familiar.
  • Impacto en la autoestima: Las discusiones familiares injustas pueden tener un impacto negativo en la autoestima de los individuos. Los comentarios hirientes o despectivos pueden hacer que las personas se sientan menos valiosas o inseguras acerca de sí mismas, lo que puede tener repercusiones en otros aspectos de sus vidas.
  • Patrones de comunicación disfuncionales: Si las discusiones familiares injustas se vuelven frecuentes, pueden establecer patrones de comunicación disfuncionales en la familia. Esto puede dificultar la resolución de conflictos de manera saludable y perpetuar la injusticia y la falta de equidad en las interacciones familiares.

Paralelamente a todo lo anterior, un consejo importante a la hora de gestionar las discusiones es tomar un tiempo para alejarte de la situación si ves que tus emociones se están intensificando y podrías perder el control. Tomar un tiempo para alejarte de la situación y relajarte puede ser muy beneficioso.

Además, hacer respiraciones lentas y profundas también te puede ayudar en esos momentos, inhalando profundamente por la nariz, sosteniendo el aire unos segundos y luego exhalando lentamente por la boca. Repite este proceso varias veces.

También puedes practicar ejercicio físico, sal a dar una vuelta o haz ejercicio puede ayudar a liberar la tensión acumulada y reducir el estrés. Caminar, correr o practicar alguna actividad que disfrutes puede ser muy útil para calmar la mente y las emociones.

Y, por último, reflexiona sobre tus emociones: Tómate un momento para reflexionar sobre tus sentimientos y las razones detrás de tu enfado.

Asimismo, no te muestres agresivo/a. Aunque estés muy enfadado/a nunca debes empujar o herir a alguien y menos de tu propia sangre. Estar enfadado nunca justifica el uso de la agresión física o emocional hacia cualquier persona, especialmente hacia un miembro de la familia. La violencia o el comportamiento agresivo pueden causar daño físico y emocional duradero, socavar las relaciones y romper la confianza en la familia. Es importante buscar formas saludables de manejar el enojo y resolver los conflictos sin recurrir a la violencia como hemos ido comentando anteriormente. Además, es importante hacer hincapié en fomentar la comunicación asertiva, la escucha activa y buscar soluciones pacíficas y específicas para todos los miembros.

Recuerda que es fundamental cultivar relaciones familiares saludables y seguras basadas en el respeto mutuo y el amor. La violencia nunca es una opción aceptable.

Causas de conflictos familiares

Después de exponer algunas pautas y consejos sobre cómo gestionar los conflictos familiares. Es relevante añadir cuales suelen ser algunas de sus causas. Por ello, las principales causas de conflicto familiar son:

  • Diferencias en la crianza de los hijos: Las diferentes opiniones y enfoques sobre cómo criar a los hijos pueden generar conflictos en la familia. Estas diferencias pueden abarcar disciplina, límites, valores, expectativas y roles parentales.
  • Problemas de comunicación: Una comunicación deficiente o ineficaz puede dar lugar a malentendidos, frustraciones y conflictos en la familia. La falta de escucha activa, el uso de lenguaje agresivo o el no expresar claramente los sentimientos y las necesidades pueden contribuir a los desencuentros.
  • Distribución desigual de responsabilidades: La falta de equidad en la distribución de tareas domésticas y responsabilidades familiares puede generar tensiones y conflictos. Si uno o varios miembros de la familia sienten que llevan una carga desproporcionada, puede haber resentimiento y discusiones al respecto.
  • Problemas económicos: Las dificultades económicas, la gestión del dinero y los desacuerdos sobre gastos e inversiones pueden generar conflictos familiares. La falta de recursos, las deudas y las diferencias en las prioridades financieras pueden causar tensiones y discusiones constantes.
  • Conflictos intergeneracionales: Las diferencias de generación pueden llevar a desacuerdos y conflictos en la familia. Las distintas perspectivas, valores, expectativas y formas de vida entre generaciones pueden generar choques y dificultades en la convivencia.
  • Problemas de convivencia: El compartir un espacio y convivir diariamente puede dar lugar a conflictos sobre temas como el orden, la limpieza, las rutinas, el uso de espacios comunes, entre otros. Estas diferencias en la convivencia pueden desencadenar discusiones y tensiones familiares.
  • Heridas emocionales pasadas: Las heridas emocionales no resueltas del pasado, como traumas, resentimientos o viejos conflictos familiares, pueden resurgir y dar lugar a discusiones y conflictos en el presente.

Estrategias para evitar que los conflictos familiares se intensifiquen

Después de explicar todo lo anterior, es conveniente orientar, con algunas estrategias, algunos consejos para evitar que las discusiones familiares se intensifiquen. Algunas estrategias pueden ser, como ya hemos comentado:

  • Mantener la calma: Intenta controlar tus propias emociones y mantener la calma durante la discusión. Esto puede ayudar a reducir la escalada emocional y fomentar una comunicación más efectiva.
  • Escucha activamente: Presta atención a los puntos de vista y sentimientos de los demás miembros de la familia. Escucha con empatía y muestra interés genuino en comprender su perspectiva.
  • Evita los ataques personales: Evita los insultos, las críticas destructivas y los ataques personales. En su lugar, enfócate en el problema o situación específica que está generando el conflicto.
  • Utiliza un lenguaje respetuoso: Comunícate de manera respetuosa y evita el tono agresivo o sarcástico. Elige tus palabras cuidadosamente para expresar tus puntos de vista sin provocar más tensiones.
  • Busca puntos en común: Identifica aspectos en los que puedas estar de acuerdo con los demás miembros de la familia. Encontrar puntos en común puede ayudar a reducir la polarización y facilitar la búsqueda de soluciones conjuntas.
  • Practica la empatía: Intenta ponerte en el lugar de los demás y comprender sus perspectivas y sentimientos. La empatía puede fomentar la comprensión mutua y ayudar a suavizar los conflictos.
  • Toma pausas cuando sea necesario: Si sientes que la tensión está aumentando o que no se está llegando a ninguna solución, toma un descanso. Dar un paso atrás y tomarse un tiempo para reflexionar y calmarse puede ser beneficioso para retomar la discusión de manera más constructiva más tarde.
  • Busca soluciones mutuamente satisfactorias: En lugar de tratar de «ganar» la discusión, enfócate en encontrar soluciones que sean satisfactorias para todos los involucrados. Fomenta el espíritu de colaboración y la búsqueda de compromisos.
  • Busca ayuda profesional si es necesario: Si los conflictos familiares persisten o se vuelven demasiado difíciles de manejar, considera buscar la ayuda de un terapeuta familiar.

En consecuencia, resolver los conflictos familiares de manera saludable requiere esfuerzo y compromiso de todos los miembros. Es importante priorizar el respeto mutuo y el bienestar general de la familia.

Qué papel juega el perdón y la reconciliación en la resolución de conflictos familiares

El perdón y la reconciliación desempeñan un papel fundamental en la resolución de conflictos familiares debido a que pueden contribuir a mejorar las relaciones familiares mediante la:

  • Sanación emocional: Al perdonar, se liberan sentimientos de ira, resentimiento y amargura, lo que facilita el proceso de curación emocional tanto para la persona que perdona como para la que recibe el perdón.
  • Restauración de la confianza: Los conflictos familiares pueden erosionar la confianza entre los miembros. El perdón y la reconciliación brindan la oportunidad de reconstruir esa confianza perdida. Al perdonar, se muestra disposición para confiar nuevamente y abrirse a la posibilidad de una relación más sólida y saludable.
  • Mejora de la comunicación: El perdón y la reconciliación promueven una comunicación más abierta y efectiva en la familia. Al dejar de lado las barreras emocionales y los resentimientos, se crea un espacio para la comprensión mutua, el diálogo honesto y la resolución de problemas de manera constructiva.
  • Fortalecimiento de los lazos familiares: El perdón y la reconciliación fortalecen los lazos familiares al promover el amor, la compasión y la empatía. Al superar los conflictos y encontrar una reconciliación genuina, se fomenta el sentido de pertenencia y el apoyo mutuo en la familia.
  • Prevención de ciclos de conflicto: El perdón y la reconciliación rompen los patrones de conflicto y violencia en la familia. Al aprender a perdonar y buscar la reconciliación, se establece un nuevo modelo de resolución de conflictos que puede prevenir la repetición de problemas y conflictos en el futuro.

Es importante tener en cuenta que el perdón y la reconciliación no significan olvidar o justificar el comportamiento dañino. Se trata de un proceso personal que implica dejar ir el resentimiento y abrirse a la posibilidad de una relación más saludable. Sin embargo, el perdón no siempre es fácil y puede requerir tiempo, reflexión y apoyo emocional.

Cuando es recomendable buscar ayuda externa, como terapia familiar, para abordar los conflictos familiares.

Buscar ayuda externa, como la terapia familiar, puede ser recomendable en diferentes situaciones relacionadas con los conflictos familiares. Algunas circunstancias en las que podría ser beneficioso buscar apoyo profesional pueden ser:

  • Conflictos persistentes: Si los conflictos familiares persisten y no parecen resolverse a pesar de los esfuerzos de comunicación y negociación, la terapia familiar puede ser útil. Un terapeuta entrenado puede ayudar a identificar las dinámicas subyacentes, facilitar la comunicación y proporcionar estrategias para abordar los problemas de manera efectiva.
  • Comunicación deficiente: Si la comunicación en la familia es ineficaz o está dañada, un terapeuta familiar puede ayudar a mejorarla. Pueden enseñar habilidades de comunicación más saludables, promover la escucha activa y fomentar una comunicación abierta y respetuosa entre los miembros de la familia.
  • Traumas o eventos significativos: Si la familia ha experimentado traumas, pérdidas o eventos significativos que han afectado la dinámica familiar, la terapia familiar puede brindar un espacio seguro para procesar las emociones, sanar heridas y reconstruir la confianza y la conexión.
  • Problemas emocionales o de salud mental: Si alguno de los miembros de la familia está lidiando con problemas emocionales o de salud mental que están afectando a todos, la terapia familiar puede ser una herramienta valiosa. Un terapeuta puede ayudar a comprender y abordar estos problemas, proporcionar apoyo y guiar a la familia hacia el bienestar emocional conjunto.
  • Cambios en la estructura familiar: Si la familia está experimentando cambios importantes, como divorcio, separación, matrimonio, nacimiento de un hijo o mudanza, la terapia familiar puede ayudar a facilitar la transición y a manejar los desafíos asociados con estos cambios.
  • Patrones disfuncionales recurrentes: Si la familia se encuentra atrapada en patrones disfuncionales recurrentes, como roles poco saludables, conflictos constantes o dinámicas tóxicas, la terapia familiar puede ser un medio para identificar y romper estos patrones y promover relaciones más saludables.

Recuerda que buscar ayuda profesional no es un signo de debilidad, sino una muestra de valentía y compromiso con el bienestar familiar. Un terapeuta familiar puede brindar un enfoque imparcial, conocimientos especializados y herramientas efectivas para abordar los conflictos y construir relaciones familiares más positivas.

¿Has tenido en alguna ocasión alguna discusión con tu familia? ¿Has conseguido que finalmente las cosas lleguen a buen puerto?

Cuéntanos tu testimonio, puedes ayudar a otras personas que están pasando por una situación parecida.

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6 comentarios

    1. Es una buena apreciación, fíjate en lo que sientes por él y si ves que no te llena lo suficiente es posible que estés en la relación por dependencia emocional o costumbre valóralo. O es posible que no lo pases mal porque estés segura de ti misma y sepas que tienes razón y eso sería bueno si realmente la tienes, ya que, es porqué tienes seguridad en ti misma

  1. Como hacer que una hermana deje de ser violenta y agresiva con las demás personas y sobre todo con 2 integrantes?. Roba, escupe, pega, insulta constantemente, compartimos habitación y no me deja entrar tengo que esperar hasta las 3 de la mañana que se duerma, busca pelear constantemente con alguien en la casa, llega de madrugada violenta insultando porque ingresé a mi habitacion a guardar una toalla. Busqué ayuda con trabajadores sociales y tenian que hablar con mi mamá para que la convencieran de que asista a tratamientos psicologicos por su propia cuenta, pero ella dice estar cansada de todo y no quiere hacer nada al respecto.

    1. En estos casos, como bien os dijeron los trabajadores sociales, debéis convencerla para que vaya a un psicólogo

  2. Que aconsejaría a una hija que discute con su madre por ver que hace las cosas mal con su padre y que le esta amargando la vida? Se que es problema de ellos pero me niego a seguir teniendo relaccion haciendo lo que hace. Es vergonzoso.

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