10 trucos para vencer la ansiedad por comer

¿Te ha pasado alguna vez que te has prohibido los dulces y te apetece comerlos más? ¿Te ha pasado que te quitas el pan y deseas comerte ese bocadillo que llevabas años sin comer? Si esto te resulta familiar, tranquilo/a es más habitual de lo que crees. 
 
Tener hambre es algo normal y forma parte de los procesos naturales del ser humano. Sin embargo, existe el hambre generado por la ansiedad y, si no sabemos controlarlo, nos puede traer problemas de salud. Esta vez, te daremos algunos consejos para evitar esta ansiedad.
 
El hambre por ansiedad es más bien un hambre “psicológico” debido a situaciones como el estrés, preocupaciones personales, laborales o, en ocasiones, al simple aburrimiento.
 
Hace algunas semanas hablábamos sobre la ansiedad por comer compulsivamente y en ese artículo comentábamos que es una conducta que afecta a muchas personas y que aparece debido a un déficit en habilidades para gestionar la ansiedad de otra manera más saludable. 

¿Por qué puede aparecer la ansiedad por comer?

La “necesidad imperiosa» por comer y/o comer de manera excesiva (atracones) puede deberse a tres causas principales:
 
1.- Alimentación insuficiente o inadecuada.
 
2.- Pasarte muchas horas sin comer.
 
3.- Encontrarte con un estado de ansiedad o estrés.
 
4.- No saber gestionar bien otras emociones que te están afectando.
 
5.- Querer evitar un malestar y cubrir esa carencia con la comida. 
 
Tu situación puede deberse a una de ellas o puede ser la combinación de las varias.

10 trucos para vencer la ansiedad por la comida

1.- Busca ayuda profesional. Una vez determinado que las sensaciones de hambre no son físicas sino emocionales, y que la ansiedad es la gran culpable de que no nos podamos resistir a asaltar la nevera de manera compulsiva, es recomendable solicitar la ayuda de un profesional en psicología que nos ayude a manejar y disminuir los síntomas ansiosos y, por lo tanto, la necesidad de comer.
 
2.- Práctica mindfulness. La práctica de mindfulness de manera continuada, va a ayudarte a ser más consciente de como te encuentras en cada momento y de los pensamientos que estás teniendo por lo que esto hará que te des cuenta antes de qué esa situación si sigues sin manejarla de manera más saludable acabará haciéndote perder el control y atracarás la nevera. 
 
3.- Haz ejercicio. Es imprescindible mantener la mente ocupada. Salir a hacer ejercicio es, aparte de la opción más sana, una de las opciones que más conseguirá que liberes ese estrés y, aunque durante el ejercicio, pienses en tus problemas, una vez llegues a casa te sentirás más libre y realizada.
 
4.- Evita tener en casa comida fácil de comer. Cuando aparece el impulso irrefrenable de comer es muy difícil controlarlo y si tienes comida «basura» ya preparada lista para comer se convierte en una misión imposible que no caigas en sus redes. Evita tener papás, helados, galletas, fuet, etc, es decir, alimentos que puedas comer de manera rápida, sin cocinar y muy calóricos. 
 
5.- Bebe agua. Te levantas de la silla, vas a la nevera, la abres y, efectivamente, ves eso que andabas buscando, chocolate. Lo que tendría que hacer tu cabeza en ese momento es pensar en el arrepentimiento tras haberte comido 4 onzas de chocolate. Para evitar la tentación, desvía mejor tu mirada al agua, bebe tranquilamente dos vasos bien llenos, verás cómo esas ganas de comer se te han quitado por estar llena de líquido.
 
6.- Práctica el mindful-eating. El mindful eating te ayudará a disfrutar de la comida de manera consciente. Su clave secreta será comer cuando aparece el hambre física y dejar de usar los alimentos como una anestesia emocional.
7.- Prepárate algún snack saludable. Ten a mano en la nevera algún «tupper» con manzana, sandía, melocotón, zanahorías, etc. Si te entran ganas de comer tenerlo tan fácil hará que comas eso y sacies la «necesidad» de comer de manera saludable.
 
8.- Sal a dar una vuelta. El impulso de comer viene generado por nuestra parte emocional, en este momento no somos capaces de pensar, por lo que necesitamos, darnos un tiempo en el que las emociones bajen y pueda volver a pensar de la manera más racional posible. Bájate en este momento a la calle y da una vuelta, esta conducta hará que te distraigas con los estímulos que irás encontrando y hará que te calmes y puedas volver a casa sin ganas de atracar la nevera. 
 
9.- Pégate una ducha. Rompe con esa necesidad de comer haciendo algo que requiera tu atención. Pegarte una ducha y si es con agua fresquita mejor, ayudará a cortar el impulso y volverás al punto en el que decidirás tu y no tu parte emocional. 
 
10.- Bebe un poco de agua con azúcar. Sentir en un momento dado la «necesidad» de comer es debido a sentir determinadas emociones. La falta de dopamina genera conductas impulsivas por lo que darle a nuestro cerebro una pequeña dosis de azúcar le ayudará a calmarse y nos dará una tregua.

Espero que os resulte útil este artículo.

Hasta la próxima semana!!!

 

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